La
celebración de una fiesta clandestina en la Población Archipiélago de
Chiloé, en Punta Arenas, concluyó en la comisaría de Carabineros. De
los ocho detenidos, seis quedaron con arresto domiciliario nocturno y
dos fueron enviados al Complejo Penitenciario de Punta Arenas.
Los
dos hombres llevados a la cárcel debían cumplir con arresto
domiciliario nocturno por otras causas. Uno de ellos registra siete
infracciones a las normas sanitarias, mientras que el otro tenía que
estar recluido en su casa tras ser formalizado por conducir ebrio.
Gritos e insultos
Eran
cerca de las 23 horas del domingo y en la ciudad regía el toque de
queda. Carabineros y la Seremi de Salud fueron al departamento de un
block en Archipiélago de Chiloé. Habían sido alertados por una denuncia
ciudadana, que acusó ruidos molestos y música a alto volumen.
De
acuerdo con el parte policial, los ocupantes del inmueble impidieron el
acceso de la autoridad. Con la puerta cerrada, las personas gritaban y
propinaban insultos.
Una
vez que entraron, Carabineros y la Seremi descubrieron que cinco
hombres y tres mujeres compartían bebidas alcohólicas en el
departamento. Como el aforo superaba a lo permitido en fase 2 –de cinco
personas en lugares cerrados– todos fueron detenidos.
Los
ocho imputados –que tienen entre 22 y 37 años– fueron trasladados a la
Primera Comisaría de Punta Arenas, en cuyos calabozos pasaron el resto
de la noche.
Causas anteriores
Ayer
quedaron a disposición del tribunal. Uno por uno, el Ministerio Público
les comunicó que serían investigados por infracción a las normas
sanitarias.
“Pusieron
en riesgo la salud pública al no respetar las reglas de aforo
permitidas, constituyendo un riesgo de convertirse en vectores de
transmisión del virus Covid-19 al no respetar las normas que propenden
al distanciamiento social”, repitió ocho veces el fiscal Fernando
Dobson.
Por
solicitud de la Fiscalía, seis detenidos quedaron con arresto
domiciliario nocturno. Entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana no
podrán abandonar sus casas.
Para
los dos restantes hubo medidas más rigurosas. El tribunal ordenó que
cumpliesen con prisión preventiva mientras dure la causa.
Ricardo
Barboza Martínez fue uno de ellos. Él ya cumplía con arresto
domiciliario nocturno, medida cautelar que habría infringido tras
participar en la fiesta clandestina. Además, esta fue su séptima
detención por incumplir el toque de queda durante la pandemia. El
imputado también cuenta con condenas anteriores –incluyendo robo con intimidación– que lo perjudicaron.
Misma
suerte corrió Óscar Arriagada Aguilar, quien también debía estar en su
casa por la reclusión parcial que le impusieron por presunto manejo de
ebriedad durante el toque de queda. En su decisión para ordenar la
prisión preventiva, el tribunal también consideró que se encuentra
cumpliendo una condena en libertad por conducir ebrio.