Más de tres horas duró el funeral del niño de 6 años que falleció en el Hospital Clínico de Magallanes por una presunta negligencia médica y que donó sus órganos.
Cientos de personas llegaron alrededor de las 15 horas hasta el Pasaje Monte Burney en la Población Seno Almirantazgo de Punta Arenas, quienes con globos blancos y carteles exigieeron justicia por lo sucedido con el menor, acompañando en caravana hasta la Parroquia Cristo Obrero en calle Zenteno. Ahí lo esperaban más amigos junto a sus padres para ingresar al responso que duró aproximadamente 45 minutos. Posteriormente y como ocurrió durante todo el recorrido, con música de los “tunning”, continuó la caravana hasta el Cementerio Municipal de Punta Arenas, donde lo esperaban más personas que comenzaron el recorrido de despedida por el camposanto hasta donde fue despedido finalmente por cientos de personas.
Las muestras de cariño fueron agradecidas por los padres del niño, pero saliendo a nombre de la familia y a pesar del dolor, la tía abuela de Eril, Claudia Cárdenas sacó fuerzas y dejó en claro que no se quedarán con los brazos cruzados. Lucharán hasta las últimas consecuencias para aclarar lo que le pasó al estudiante de la Escuela La Milagrosa, ya que mientras para los médicos se trató de un error, para la familia, fue una negligencia. “Es difícil hablar en estos momentos porque uno no encuentra explicación de lo que sucedió, cuando un niño o una persona está enferma mejor está descansando, pero en este caso no fue así. Él entró al hospital completamente feliz, era un niño que incluso le gustaba operarse porque quería que su boquita se sane, esto porque hace mucho tiempo atrás tuvo un accidente y yo lo vi personalmente entrar a pabellón feliz saludándome y lo vi salir completamente cubierto, muerto, así de fuerte”, comenta Claudia.
La tía abuela de Eril Francisco Joaquín Mancilla Cárdenas, agregó que buscarán hasta encontrar las respuestas. “Necesitamos muchas explicaciones y nadie se ha acercado a darnos esas explicaciones. Él era un niño que quería vivir mucho, le gustaba mucho la vida, disfrutaba de muchas cosas, entonces que por lo menos se acerquen y nos den una explicación de lo que sucedió. Ellos dijeron en el hospital que fue un error, les dije que para mí es negligencia, pero según ellos, la palabra negligencia es muy fuerte para el área de salud, con esas palabras. Cómo encontramos nosotros la diferencia entre esas dos palabras, si lo único que sabemos que mi sobrino está muerto, y si estamos hablando no es para generar un morbo, sino para generar conciencia, para que esto no vuelva a suceder. Vanesa y Francisco, los padres de Eril, están sufriendo el eterno dolor en la despedida de su hijo, a quien no van a ver nunca más. Pedimos que el hospital busque personal idóneo, porque aquí hubo un error de tubo en el respirador artificial, estaba sin movimiento y la explicación que en una manipulación y eso le provocó un paro y la muerte cerebral”.
Claudia Cárdenas fue enfática en que seguirán con las acciones legales que correspondan. “La decisión de los pasos a seguir son de los padres, pero somos una familia numerosa que nos gusta generar ruido cuando hay injusticia y no nos vamos a quedar así. En el caso de Eril no hay vuelta atrás, pero no queremos que otras mamitas vengan a dejar a sus hijos acá al cementerio”.
La tía abuela del niño recordó que tuvo un accidente con soda cáustica siendo operado en varias oportunidades en Santiago. En esta ocasión, llegaron médicos del Hospital Calvo Mackenna a Punta Arenas para su intervención en el Hospital Clínico de Magallanes. “La operación fue un éxito, pero acá todas las personas cuando ingresan al hospital uno sabe que tiene que firmar por cualquier cosa, pero en el operatorio, y esto fue un error post operatorio, en la UCI Pediátrica y ellos claro que se van a respaldar con eso, pero daremos la lucha. No es por un tema de plata, sino para que no vuelva a suceder”.
Donación de órganos
La mujer agregó que ya saben que los órganos del niño ya están en otras personas dando vida. “Él es nuestro héroe, el héroe de Punta Arenas, y es el primer niño en donar sus órganos por petición de él. Sabemos que sus órganos están en un niño de siete años y en una persona adulta”.
Agradecimiento
Otra de las tías del niño, Sandra Cárdenas agradeció las muestras de cariño de todas las personas que llegaron a acompañarlos en la despedida de Eril. “Esto generó conciencia, es impactante la cantidad de gente que vino a despedirlo y agradecer a todas las personas que nos acompañaron”.
Vecinos
Al momento de la despedida de Eril desde su domicilio en la Población Seno Almirantazgo, los aplausos y muestras de dolor se hicieron sentir entre los vecinos que lo recodarán por jugar y andar en bicicleta por el pasaje Monte Burney. Uno de sus vecinos, Juan, señaló que “vive frente a mi casa y quedan muy lindos recuerdos; era un niño muy alegre, salía a andar en bicicleta todos los días y el lunes antes de entrar al hospital, fue el último día que salió a andar en bicicleta y ahora acá estamos despidiéndolo después de ser un niño tan alegre. Es una pena muy grande para todos los niños de la cuadra que los están despidiendo ahora como sus vecinos”.
Amigos de Eril
Desde la salida del cortejo fúnebre desde el domicilio del niño hasta la llegada al Cementerio Municipal, en todo momento fue acompañado por globos blancos, además de todos sus amigos que llegaron a despedirlo disfrazados de diversos dibujos animados, entre ellos Capitán América, uno de los favoritos del niño. Entre los amigos de Eril, lo recordaron como bueno para hacer deporte, así lo dijo Lucas, compañero en la Escuela La Milagrosa: “Él jugaba mucho a la pelota, era buen compañero”.
Por su parte, Franco, también compañero de curso, dijo que “era buen compañero”.
Escarlet, otra amiga de Eril recordó que “éramos compañeros y tenía una quemadura, era muy juguetón, amable y conseguía amigos muy rápido. Le gustaba mucho jugar a la pelota y al atrape con su mejor amigo Javier”.
Mauricio, quien era compañero de Eril en el Jardín Infantil Caperucita Roja, dijo que “antes jugaba conmigo y lo conocía cuando entré al jardín infantil. Era amable y cuando otro niño me quería morder me defendía diciendo que le iba a acusar a la profesora, era muy buen compañero”.