Una serie de explosiones
alertaron del siniestro que destruyó el establecimiento conocido como “Pato
Bustamante”, y que de acuerdo a los primeros informes sería propiedad de Víctor
Sharp.
La lluvia, oscuridad y distancia
dificultaron la extinción, además del peligro por el material combustible
existente en el lugar. No hubo lesionados, pero los daños materiales fueron de
consideración.