Durante los últimos días, a
través del medio online biut.cl, comenzó a circular una información que tiene
relación a una denuncia presentada por una madre en contra del Jardín Infantil
Mar y Cielo, perteneciente a la Armada de Chile y que atiende a varios niños en
Punta Arenas.
En la denuncia, María Laura
Fontana, madre de la menor, denuncia que su hija fue discriminada por la
institución, debido a que por sufrir epilepsia reflectaría su carga escolar
habría sido disminuida de manera arbitraria, sin que a ella se le comunique lo
ocurrido.
Parte de la entrevista entregada
al medio antes descrito señala lo siguiente: “Mi hija tiene cinco años, hace
tres que está en el jardín infantil (…) ella no siente como sentimos nosotros y
tiene un desarrollo cognitivo menor a su edad, no siente como sentimos
nosotros, la información al llegar al cerebro la procesa de otra manera, por
ejemplo, si alguien la toca de repente lo percibe de otra forma, no es
agresiva, pero los problemas que tiene con sus pares, son provocados por los
medicamentos que toma. Yo llevaba dos veces en el semestre a su terapeuta
ocupacional, ya que la educación parvularia no está preparada para entender
este tipo de casos, al principio hicimos un curso con la Liga de la Epilepsia,
la niña tiene fonoaudiólogo y kinesiólogo y esos informes mensuales se los
entregaba al jardín para que tuvieran la pauta”, es parte del relato que
entrega la mujer, señalando que en los primeros dos años que la niña estuvo en
el jardín no tuvieron ningún tipo de problemas, los que comenzaron este año,
cuando se realizó el cambio de directora del establecimiento.
“La tía me dice que la jornada de
la Jesús se acorta a las 11.00 am y antes estaba hasta las 12.30 horas. Mi
primera reacción como mamá fue OK!, me senté en el auto y me puse a llorar, no
puedo creer que en todo lo que evolucionamos, pasen estas cosas, me sentí
desamparada, el jardín era un lugar de confort, estaba bien y protegida. De
verdad no me esperaba esto de un establecimiento educacional, pero justo la directora
vio a mi hija que era muy intensa y vio que con otro compañero se empujaban
mutuamente, en la libreta me reiteran que tengo que ir a buscarla a las 11 am;
fui a hablar con la directora y se fue a la defensiva; luego escalamos un poco
más y fuimos a hablar con el sostenedor del jardín, que al principio dijo que
no sabía nada, después nos dice que habían cometido un error, pero sin sanción
ni nada, eso nos hizo remecer un poco, esto le pasa a un montón de niños y
dijimos que esto no puede volver pasar”, señaló en la entrevista la madre de la
niña.
Los antecedentes del caso fueron
puestos a disposición de la Superintendencia de Educación, donde la familia
puso la denuncia. Ayer, la aArmada entregó los documentos que fueron
solicitados por dicha entidad, información que fue proporcionada en un puntode
prensa por el comandante John Jessop.
“Recibimos un requerimiento de la
Superintendencia de Educación con relación a una supuesta denuncia de
discriminación. Este requerimiento lo contestamos y estamos esperando que se
resuelva la situación. Hubo una decisión técnica, entre la directora del
jardín, la educadora y la terapeuta de la menor, la que consiste en reducir en
una hora de clases el horario de la niña, es decir que en vez de las doce se
retire a las 11”.
Agregó que “nosotros queremos
seguir avanzando con los papas de la menor, ella ya lleva más de dos años con
nosotros y queremos que termine con nosotros su jardín. Es netamente una
decisión técnica que se tomó entre las tres personas que mencioné anteriormente.
La menor si ha hecho crisis de epilepsia, durante los años anteriores y ha sido
controlada por las educadoras sin ningún tipo de problemas, aparte que la mamá
de la menor nos ha dado tips de cómo tratar a la niña ante un caso. No tengo
atribución alguna para decir que estamos infringiendo una ley y nosotros sólo
actuamos pensando en el bien de la niña”, dijo el oficial.
Actualmente el jardín infantil
atiende cerca de 90 niños. Por estos días la menor sigue concurriendo al
recinto de manera normal.