Tras detectarse el ingreso de droga a Magallanes de extranjeros por el método de ovoides, quedó en evidencia la falta de tecnología para evitar el ingreso a la zona.
En el mes de agosto de 2016, un ciudadano colombiano identificado como Ronald Anchico Estupiñan, de 37 años, fue detenido en la frontera de Monte Aymond luego de comenzar a evacuar los ovoides que trasladaba desde Buenos Aires a Punta Arenas en un bus. En esa ocasión se determinó que transportaba en su estómago 80 ovoides contenedores de 475 gramos de clorhidrato de cocaína.
Por su parte, el pasado viernes, hasta el Hospital Clínico de Magallanes llegó grave por sus medios a la urgencia un ciudadano dominicano identificado como Miguel Rodríguez Álvarez, de 28 años, quien señaló que mantenía en su cuerpo 44 ovoides contenedores de droga. En este caso la mitad de los ovoides del caso anterior, pero con más droga, lo que significó que el envoltorio era de mayor tamaño. Se determinó que mantenía en su cuerpo 570 gramos de clorhidrato de cocaína.
En ambos casos los denominados “burreros” señalaron que lo hicieron por necesidad, el colombiano por una enfermedad de su hijo, mientras que el dominicano para mantener a sus familia compuesta por su mujer y cuatro hijos.
Sin embargo, lo preocupante que dejaron en evidencia estos hechos se desprende de la declaración de Rodríguez Álvarez, quien señaló que llegó desde Buenos Aires acompañado de un hombre que lo contactó para realizar el viaje y que lo llevó a su domicilio en el sector sur de Punta Arenas, vivienda que es utilizada como centro de acopio de la droga que ingresan diferentes personas pagadas para ingresar la sustancia ilícita al país.
Lo llamativo de esto, es que queda en evidencia que está ingresando este tipo de droga a la Región de Magallanes y que no puede ser detectada, por lo que al consultar a la Policía de Investigaciones por métodos o equipamiento, argumentaron que no mantienen esta implementación en Magallanes. Así lo señaló la inspectora Paulina González, jefe (s) de la Brigada Antinarcóticos de la PDI: “Si bien es cierto es un poco complicado determinar a través de las fronteras, porque en la zona son muy extensas, sobre personas ingestadas que puedan ingresar a la región por los pasos fronterizos, nosotros más lo estamos haciendo de manera investigativa para determinar quién es el ingestado y las personas, que es lo que importa, porque hay que lograr determinar quienes son las personas que están en su entorno. En la Región de Magallanes no se cuenta con el bodyscan, que son los detectores de droga en las personas que son las que ingresan estas sustancias. Como PDI no tenemos equipamientos de estas característica”.
La oficial policial agregó que en los pasos fronterizos realizan controles aleatorios. “Nosotros como Brigada Antinarcóticos elegimos fronteras de acuerdo al trabajo investigativo que podemos hacer y trabajamos de acuerdo a lo que necesitamos”.
Ovoides
Según los expertos, un ovoide es una bolsita hecha con un condón o un dedo de un guante de látex y que generalmente lleva en su interior cerca de 10 gramos de clorhidrato de cocaína. Una persona puede cargar hasta un kilo y medio de droga en su organismo, pero basta que un ovoide se rompa para que quien lo lleva pierda la vida. Un gramo de cocaína de alta pureza que ingresa directamente al torrente sanguíneo puede causar la muerte. Si un ovoide se rompe, la droga pasa inmediatamente del intestino o del estómago a la sangre, lo que provoca la muerte fulminante. Además, si la persona no evacua los ovoides puede dañar severamente su salud o morir por obstrucción intestinal.
A nivel mundial el “burrero” no sólo corre riesgo de muerte a causa de los ovoides, además están obligados a seguir cometiendo delitos ya que son amenazados por los traficantes.