Un cambio radical tuvo la estadía de un magallánico en las playas de Acapulco México, luego que se encontraba conociendo locales aztecas estuvo en medio de un enfrentamiento a tiro con muertos a su alrededor.
El 7 de enero pasado Ricardo Traba llegó a México desde Punta Arenas como invitado para dar unas charlas sobre el sector pesquero artesanal, ya que es dirigente e ingeniero en Acuicultura. “Primero llegué a la ciudad de la Paz, Baja California, en general mi viaje fue muy bueno, se conoce mucha gente y otra cultura. Se ve mucho control policial y militar, sin embargo la gente es muy amable. En relación a lo ocurrido, ayer (jueves) cerca de las 18 horas, fuimos con unos amigos mejicanos a lugares tradicionales a escuchar bandas en vivo, todo muy entretenido y lo estábamos pasando bien comiendo platos típicos. Estábamos en un local llamado Chile Verde, por el ají, y como a las 23 horas decidimos irnos a otro local llamado Tabú. A medianoche se escucharon disparos, pero con la música fuerte no le di importancia hasta que se produjo la estampida de gente, gritos y todos tirándose al suelo”.
Traba recordó que a los diez minutos de llegar al último local comenzó el enfrentamiento. “La gente empezó a correr y todos empezaron a tirarse al piso. Entre medio se escuchaban disparos , no sabía lo que pasaba y con esto uno se acuerda de los atentados como lo que pasó en Francia por ejemplo y siente esa sensación extraña de inseguridad que te rodea. Paró la música y todos en silencio, las primeras versiones hablan de un ajuste de narcotraficantes. En esos momentos uno se imagina un tema de rehenes y todo pasa tan lento que uno piensa lo peor. Se supo de dos muertos en las afueras del local, nos quedamos un buen rato tendidos hasta que llegaron los militares con sus carros armados y todo se calmó”.
El magallánico recordó algunas imágenes que no podrá olvidar de su estadía en el país mejicano. “Cuando salimos vi a uno de los muertos tirado en la calle con un disparo en la cabeza y el otro estaba más apartado, antes no vimos patrullas, pero se ve que está mala la cosa por acá, no se compara con Chile, se ven militares que patrullan las calles, también controlan las carreteras está la policía federal, la municipal y más encima la policía turística, creo que con todo esto queda la enseñanza de no alejarse del hotel”.
Ricardo Traba comentó que el mañana retorna a Santiago y de ahí toma su vehículo para regresar a Punta Arenas vía terrestre. “Allá me espera mi hija y mis hermanos pero no les conté para que no se preocupen. Ahora todo esto queda como anécdota, lo importante que no nos pasó nada al grupo”.