Una masiva manifestación realizaron por las calles de Punta Arenas familiares, amigos y adherentes a la causa que está afectando a una joven de 21 años, quien padece de cáncer y la Isapre no le cubre los gastos, a pesar que la Corte de Apelaciones determinó que debía ingresarla al programa GES.
Según lo expresado por Saúl Soto, padre de la joven estudiante de la Umag, esta manifestación es para que la Isapre acate la orden de la Corte de Apelaciones, al igual que el Tribunal de Alzada haga respetar su decisión. “Esta marcha fue convocada para poder ser escuchados, que la gente se entere y tome conciencia de lo que estamos pasando. Esto además tiene el objetivo de presionar algo a la Corte de Apelaciones, ya que nosotros estamos a la espera de que se cumpla el fallo de no innovar del recurso que presentamos, pero no sabemos definitivamente si la Isapre va a ingresar a mi hija como paciente GES, porque está siendo atendida en la Clínica de la Católica, pero algunas cosas están siendo cobradas por GES, y en el sistema figura como particular de Isapre, no contando con los beneficios con los que cuenta un paciente GES, por ejemplo los medicamentos de alto costo. Con esta marcha pedimos que se cumpla la decisión de la Corte para estar tranquilos todos, ya que por mi parte estoy con licencia médica, mi hija está siendo tratada contra el cáncer y siente esta presión, ante esto uno tiene que estar tocando puertas por todos lados tratando de que esto se acelere para que ella se recupere de manera normal”:
Desde el mes de noviembre del año pasado que Daniela Soto Alvarado, de 21 años, se encuentra con tratamiento en Santiago, situación con la que cada día que pasa aumenta la deuda de sus padres, así lo señaló Saúl Soto: “En la clínica hemos pedido reiteradamente un balance de los costos que llevamos desde que comenzó el tratamiento Daniela, y la última vez que nos dieron la deuda superábamos los 27 millones de pesos. Ahora último nos llegó una nueva factura por la primera operación que se le hizo a mi hija, que fue la instalación de un catéter y ahí nos dimos cuenta que algunas cosas se le cobran como GES, ya que por esa operación no fue cubierta y fue cobrada de manera particular, lo que alcanzó el millón y medio de pesos”.
En el aspecto salud, Soto señaló que su hija se encuentra mejorando cada día. “Salió bien de su trasplante de hueso, fue una operación exitosa, ahora está en el proceso de no rechazar el implante o sufrir una infección. Aún no puede entrar a kinesiología porque no puede doblar las rodillas. En esta semana ingresará nuevamente a su quimioterapia que es la etapa que más nos preocupa porque baja considerablemente de peso”.
Mauricio Díaz Catepillán, tiene una relación de seis años con Daniela Soto, hace pocos días estuvo en Santiago acompañándola, y entre los gestos que realizó fue raparse para estar en igualdad de condición con su polola. “Son cosas que nacen en el momento y que uno trata de que ella se de cuenta que estoy con ella en este proceso y quizá en parte todo lo que ella está sintiendo lo puedo sentir en una parte mínima obviamente. El ánimo de ella está en las nubes, tiene mucha fuerza de sobrellevar esta enfermedad es increíble. Como pololos llevamos seis años de relación y esto me enorgullece, sobre todo en esta etapa difíciles, pero hay que sobrellevarlo. Esta manifestación surgió de la lucha que está realizando ella, uno se da cuenta de la injusticia de estar en una zona extrema y asilada donde estamos lejanos a lo que necesitamos, hay muchos niños que tienen que viajar a Valdivia y la vida cambia totalmente, nadie está ajeno a esto, pero cuando sucede hay que tomar las herramientas para que todo salga bien. Lo que da ánimo es que ella está luchando y siempre le he dicho, mientras ella luche yo voy a luchar mil veces por ella y darle para adelante. A todas las familias que están pasando algo parecido como magallánico le puedo decir que vamos a apoyarlos en esta lucha”.
Daniela Soto Alvarado, estudiante de tercer año de Educación Parvularia en la Universidad de Magallanes, en el mes de noviembre en una entrevista telefónica concedida a Diario El Pingüino, recordó cómo se percató de la enfermedad que padece. “Pertenezco a un grupo de baile Y empecé con un malestar, lo que atribuí al entrenamiento y a la fatiga. Como no paro entre los estudios y entrenamientos pensé que era eso. La primera semana de septiembre caí en cama y como el cuerpo no está acostumbrado a descansar y ese día me empezó un dolor insoportable, me molestaba hasta el roce de las sábanas y era tan fuerte el dolor que me llevaron al Hospital Naval y la rodilla estaba un poco hinchada Me dijeron que era un problema de ligamento interno, pero con sesiones de kinesiólogo se iba a recuperar. Antes de empezar las sesiones de kine viajé a Viña del Mar donde una amiga. Nos tocó el terremoto del 18 de Septiembre. La gente comenzó a correr y mi amiga me tomó de la mano para arrancar y yo quedé agarrotada en medio de la calle con un tremendo dolor. Al volver a Punta Arenas fui a otro doctor que debía hacerme una resonancia, la que arrojó que tenía un tumor en la rodilla y que debía viajar de urgencia a la Clínica de la Católica. Al llegar acá me internaron de inmediato porque con el dolor era imposible dormir. Desde que me vine me realizaron la biopsia y cada 21 días tengo que hacerme la quimio”.