Matrimonio demandó al Fisco por supuesta negligencia en el Hospital de las Fuerzas Armadas

Una demanda por $ 270 millones presentó ante la Justicia un matrimonio uniformado contra el Fisco por una negligencia médica, luego que la mujer diera a luz un bebé muerto en el interior de un ascensor del Hospital de las Fuerzas Armadas de Punta Arenas.
De acuerdo con lo señalado por el abogado del matrimonio demandante, Marcos Ibacache, los hechos fueron graves. “Mi representada, una teniente del Ejército, concurrió desde el inicio de su embarazo a diferentes controles al Hospital de las Fuerzas Armadas donde la atendían los doctores que estaban de turno. En esa situación comenzó a presentar algunos sangrados, que fueron evaluados por los doctores, que le decían que eran normales. Al avanzar el embarazo sintió que algo extraño pasaba en su cuerpo, por lo que concurrió al establecimiento y tras los exámenes se determinó que la criatura estaba sin signos vitales, por lo que mi representada solicitó que se le hicieran exámenes más avanzados. Producto de la misma situación comenzó a sufrir contracciones, que a pesar del dolor la mantuvieron sin analgesia y sin atención médica. Recién en horas de la noche se corroboró la muerte de la criatura y fue dejada a su suerte y al bajar por un ascensor del mismo hospital dio a luz al bebé, situación que se produjo por una falta de servicio de los médicos, pues se entiende que fue mal diagnosticada. Incluso se le dijo que falleció por falta de aire, porque al parecer se había volteado y estrangulado con el cordón umbilical, situación que la autopsia no corrobora y otros médicos dicen que es poco probable que ocurra. Esto afectó a mi representada por estar sola, ya que su marido estaba en un curso en Santiago y tuvo que venirse para velar a su hijo. La situación es sorprendente por la falta de atención y reacción del personal del hospital, lo que motivó esta acción que demanda una indemnización de perjuicio, sobre todo por el daño moral, ya que mi representada ha tenido que mantenerse en tratamiento sicológico, al igual que su marido. Más allá de perseguir una recompensa económica, el objetivo es que se revise el procedimiento de los médicos en el tratamiento de las mujeres embarazadas. Es un matrimonio joven y la mujer estaba con la esperanza de tener a su bebé, que finalmente nació fallecido”.
La demanda interpuesta ante el Tercer Juzgado de Letras de Punta Arenas es por 270 millones de pesos en favor del matrimonio compuesto por Gianinna Silvana Tombolini Jeria, teniente de Ejército, y Héctor Enrique Vera Mercado.
Dramático testimonio
La oficial del Regimiento Pudeto testificó en la demanda que “durante la gestación de mi bebé fui atendida a partir del 9 de marzo de 2016 (en urgencia), por el doctor Carlos Téllez, con quien luego asistí a mi primera hora médica programada, no tomando más horas con él, dado su desinterés en los sangrados presentados. Luego continúe atendiéndome con el doctor Álvarez hasta el fallecimiento de mi hijo. Durante todo el proceso gestacional de mi hijo mantuve sangrados todos los meses y no se dilucidó a ciencia cierta qué era lo que los provocaba, no mostrando mayor interés de parte de los médicos sobre este asunto. No se realizaron las anotaciones en mi hoja de maternidad, en donde claramente se pueden identificar sólo dos anotaciones durante todo mi embarazo. Confiando en el doctor Téllez y el doctor Álvarez, quienes insistentemente me tranquilizaban con el tema del sangrado, diciéndome que todo iba bien en mi embarazo, seguí realizando mis labores, sólo percibí los movimientos de mi bebe hasta la semana 27, por lo que el doctor Álvarez me tranquilizaba en las consultas diciendo que era normal en madres primerizas. Mi último control fue el día jueves 14 de julio con el doctor Álvarez. Estaba inquieta por lo poco notorio de mi embarazo (abdomen pequeño)”.
El día fatal
La oficial agregó que “el 18 de julio, a las 13.30 horas, asistí a la urgencia del Hospital Naval por un extraño hormigueo que resultaron ser contracciones. El doctor Téllez me notificó del fallecimiento de mi hijo a las 14 horas momento en el cual entré en una crisis de angustia y llanto, sólo preguntando el por qué del fallecimiento de mi hijo, a lo cual me respondió fríamente que ‘no lo sabe’. Yo le pregunté si esto se debía a mis constantes sangrados, a lo que me contesta ‘no conozco tu caso, tendría que revisarlo’, le contesto que ‘me ha atendido en más de cinco oportunidades’, se impresiona y me dice ‘no lo recuerdo’. Con la ilusión de que los latidos del bebé se pudiesen escuchar, solicito al doctor Téllez repetir la ecografía, a lo que me responde que sólo puede efectuarla a las 20 horas y no antes, pese a mi insistencia. Accedí a esto, en ese momento ya me encontraba con un dolor insoportable, sumando a esto una crisis de llanto y angustia por la difícil noticia. Se me envió caminando a la última habitación de la sala de urgencia, donde logré caminar hasta el inicio del pasillo y no logré mover más las piernas. La enfermera, al verme en ese estado, fue a buscar una silla de ruedas y me llevó a la pieza, al doctor no lo volví a ver hasta las 20 horas. Llegué en silla de ruedas y me senté en un sillón de la pieza, de a poco, producto del dolor quedé con medio cuerpo en el suelo, sola y sin saber qué hacer. A los 30 minutos después una enfermera me asistió y me ayudó a ponerme la bata y subirme a la cama, ya que no fui capaz por mí misma, el intenso dolor sólo aumentaba, por lo cual solicité analgesia, el dolor llegó al punto que las piernas se me adormecieron y las manos también, sentí el cuerpo helado y pensé que iba a morir. Toqué el timbre y llegó la matrona, le dije que no sentía las piernas, que las manos me hormigueaban, que no soportaba más el dolor, que necesitaba analgesia urgente y la visita de un médico. Ella me contestó que yo había solicitado a las 20 horas una segunda ecografía, le dije necesito ver al médico y que si había que hacer un parto lo haría de inmediato, ya que no soportaba más el dolor. Ante esto, me contestó que era normal sentir dolor con las contracciones, se fue y 30 minutos más tarde llegó con un suero con Viadil, lo cual no me calmó del todo, pero sí bajo medianamente el dolor, el doctor nunca me visitó. Se programó parto natural para el día siguiente, a las 8 horas, pese a mi insistencia de que este se realizara a la brevedad. Mi cuerpo comenzó a convulsionar. Cuando finalmente llegó la matrona, me llevaron a una sala de atención, donde me revisó y dijo que debía pasar urgente a pabellón. Traté de subirme a una camilla con gran dificultad, momento en el cual se me rompió la fuente, me costó unos minutos lograr subir a la camilla por el intenso dolor de las contracciones, lograba ver muy poco y me costaba respirar. Finalmente logré tenderme en la camilla y fui llevada a pabellón, durante el trayecto mi bebe nació muerto en el ascensor, sin anestesia ni asistencia. Al llegar al pabellón terminé expulsando la placenta antes que llegara un médico anestesista. Me dejaron esperando en el pabellón al médico para que me revisara, jamás lo vi. El día que salí de alta pretendía inscribir a nuestro hijo y realizar su funeral, al acercarme al Registro Civil, me indicaron que estaba mal llenada la forma del acta de defunción, la que había sido llenada por el doctor Téllez, generando mayores trámites en mi estado y sólo tras hablar y solicitar por favor que nos esperaran, logramos realizar el funeral de nuestro hijo”.

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