Sara
Ampuero, de 63 años, el martes salía de su vivienda para ir a una
entrevista de trabajo, la cual quedó truncada debido a una grave lesión
provocada por la mordedura de un perro.
Cuando
se dirigía a su lugar de encuentro, en el Barrio 18 de Septiembre, fue
atacada por un can, el que le provocó una mordida en la pierna. La
mujer, en su desesperación, tuvo que ahuyentar a una jauría que se juntó
al lado de ella, pese a la lesión que presentaba.
“El
7 de mayo fui a ver un trabajo para cuidar a unos abuelitos, tenía una
entrevista con la hija de ellos en la calle Abate Molina, entre Martínez
de Aldunate y Márquez de la Plata. Como las 20.30 iba caminando por la
calle Abate Molina, se amontonan un grupo de perros, y en eso salió otro
desde un patio, ya que
estaba el portón abierto y me mordió la pierna bien fuerte, y los otros
perros me rodeaban para querer morderme. Cuando llegué a la casa donde
iba a ver el trabajo mis piernas estaban empapadas de sangre, me pasé la
mano y mi mano quedó llena de sangre”, indicó la mujer.
La
lesión sufrida, de acuerdo a lo que le manifestó el médico, es de
gravedad, situación que derivó en que tuvo que ser sometida a curaciones
en su misma vivienda.
“Al
otro día me fui a trabajar, cuando yo llegué allá y le mostré la pierna
a los abuelitos, me dijeron que me vaya a la guardia, llegué a las 10 y
me atendieron a las 13 horas, me vio un traumatólogo y me dijo que era
gravísima la mordedura. Ya me habían hecho curaciones y cuando el doctor vio la herida me dijo que fue un perro grande. Me tuvieron que vacunar, me hicieron curaciones y me dio la receta para comprar remedios y cosas para hacerme curaciones”, indicó.
Pese a la lesión, la mujer se fue a trabajar, intentado ubicar a los dueños del animal, pero nadie le respondió.
“Cuando
volví del hospital, me fui a trabajar para no perder el día. Subí por
ahí mismo por la calle y ya no había ningún perro. No había ningún
animal afuera y me fui a la casa donde el perro que me mordió, y toqué
la puerta con una “piedrecita” y el perro me trataba de atacar, pero
como estaba el portón cerrado, no podía, pero en la casa no me atendió nadie”, concluyó la mujer.