Aunque lejos geográficamente de la realidad que ocurre como el pan de cada día en las grandes capitales cuando choferes de la locomoción colectiva se enfrascan en discusiones y peleas por pagar con pase escolar, Punta Arenas no está ajeno a problemas en su transporte público. Eso al menos denunció una pasajera que terminó con lesiones en su rostro, provocadas por un conductor de un bus Movigas.
La afectada, una joven madre de 30 años, quien resguardó su identidad por amenazas sufridas por su agresor, en conversación con Diario El Pingüino señaló que todo comenzó cuando ella hizo parar el bus en un paradero del sector de Playa Norte. “Como el año pasado tuve cáncer, tenía que pasar a controlarme a la clínica, entonces no estoy muy bien y estoy más lenta. Fue ahí que en Playa Norte hice parar la micro, entre Rómulo Correa y Santiago Díaz, lugar donde hay un árbol que obstaculiza la visión, por lo que el chofer no me abrió la puerta delantera por donde suben los pasajeros, subí por la puerta del medio y al no sentirme bien me demoré en subirme, esto le molestó al chofer y aceleró, por lo que perdí el equilibrio y me fui para atrás, pero logré afirmarme para no caer”.
La mujer continuó relatando: “Esto me molestó y lo encaré. Le dije que no ande como un animal y que no transportaba un ganado sino que pasajeros, y de inmediato súper agresivo me insultó de todas las maneras más groseras. Le dije que no le iba a permitir que me trate así porque en la micro iban otras personas”.
Agregó que lo peor vino luego, cuando le indicó que exigía un mejor trato porque había pagado un pasaje. “La palabra clave que utilicé fue que yo no andaba gratis, eso gatilló la ira de este conductor, donde indirectamente me golpeó. En medio de garabatos agarró un puñado de monedas de su caja y cuando me estoy sentando en el segundo puesto, me las lanzó en mi cara, golpeándome en un ojo, además a otro pasajero también le llegó. Ahí intentó obligarme a bajar de la micro, pero en todo momento me negué y seguí en el recorrido. De ahí puso música super fuerte y cuando me bajé en la universidad intentó retroceder, pero no pudo porque venían más autos, así que se fue. Fue ahí que en vez de pasar a la universidad, y como tenía hora en la clínica, aproveché de constatar las lesiones”.
La estudiante de Trabajo Social dijo que el diagnóstico médico fue de una contusión de los párpados y de la región periocular. “El médico me dejó con antibióticos porque la moneda me entró en el ojo y me podía provocar una infección. De inmediato fui a realizar la denuncia a Carabineros, que me dieron un número de causa”.
Tras esto, la afectada agregó que posteriormente fue a hacer el reclamo a la empresa Movigas, “esto porque obtuve la información del conductor que me provocó esta lesión. Hablé con el gerente y me informaron que no era primera vez que había pasado algo así con este chofer, de una micro del recorrido número 8. Aún no sé, pero me dijeron que lo iban a despedir. Esto quiero hacerlo público porque soy mamá y hay muchos estudiantes y mayores que están desprotegidos de este tipo de personas que no están aptas para trabajar con público, nunca me había pasado algo así en los recorridos de Movigas. De verdad me quedó la sensación que (en la empresa) estaban preocupados por sus bolsillos ante una eventual demanda del trabajador en contra de ellos, pero no de proteger a los usuarios”.
Otra de las situaciones que agregó la afectada fue que luego que le canceló el pasaje, el chofer le quitó el boleto de las manos. “Esta persona me vulneró mi condición de usuaria, de mujer, quizá si hubiese sido un hombre no pasa”.