Una
estafa cibernética que alcanzaría los 20 millones de pesos se registró
en el mediodía de ayer en la ciudad de Talca. El afectado acudió a la
Brigada de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones (PDI),
quienes en pocas horas determinaron que el dinero había tenido dos
ciudades de destino: Santiago y Punta Arenas.
El
comisario, Daniel Medina, jefe brigada delitos económicos de la PDI,
señaló que “efectivamente el día de ayer se recibió un requerimiento de
la Fiscalía local de Talca, donde se informó de la sustracción a un
afectado en esa ciudad, mediante la modalidad de phishing, con la suma
de 20 millones de pesos de su cuenta corriente. Por lo anterior, los
oficiales de esta brigada procedieron a efectuar diligencias y en el
transcurso de la tarde lograron ubicar a una de las personas
involucradas en este ilícito, recuperando la cifra de 5 millones de
pesos en dinero en efectivo”.
Fue
precisamente aquí donde la PDI pudo pesquisar y encontrar una de las
cuentas donde fue derivado el dinero. En total, fueron 5 millones de
pesos los traspasados a una cuenta registrada acá, que fue identificada
por Investigaciones. También se hicieron diligencias en Santiago,
recuperando otros 10 millones y totalizando en 15 lo recuperado en las
primeras diligencias.
Sólo falta determinar el destino de los últimos 5 millones de pesos sustraídos.
¿Qué es el Phishing?
Derivado
de la palabra de origen inglés fishing, que en castellano significa
pescar y alude a cómo los estafadores “pescan” a sus víctimas o les
hacen morder el anzuelo.
El
objetivo del ilícito es robar los datos del usuario (contraseñas,
claves bancarias, tarjetas de crédito), haciéndose pasar por una
institución o persona: un banco, una empresa, el empleador o un
familiar.
En
definitiva se trata de una suplantación de identidad sustentado en la
capacidad de los delincuentes de ganarse la confianza de sus víctimas,
pero también a las pocas medidas de seguridad de los internautas.
Algunas recomendaciones
Comprobar el correo electrónico y nunca enviar claves o contraseñas por esta vía.
Por lo
general, los estafadores usan direcciones similares a la de las
empresas que dicen representar, al abrir una página de un banco, fíjese
que al inicio de la dirección aparezca una letra “S” antes de que salga
la dirección deseada (https://). Eso indicará que es un sitio seguro.
Fíjese si el correo tiene faltas de ortografía, si se trata de una empresa, no debería tenerlas.
Si en el enunciado lo tratan por “Estimado cliente” y no por su nombre, puede ser una señal que el correo es malicioso.
Ojo
con la urgencia en los requerimientos que le puede pedir un banco, por
lo general, los delincuentes presionan a sus víctimas.
Si tiene algún indicio de que quieren robar sus datos, cambie inmediatamente su contraseña y póngase en contacto con la institución que requiere sus datos.