“Quiero pedir perdón y disculpas a la familia de la víctima, a mi padre, a mi mejor amigo y polola que están presentes en la audiencia. Reitero lo que he dicho, que reconozco el delito de abuso sexual, pero la violación impropia como la que me acusa la Fiscalía, no. Insisto mis disculpas cordiales y nunca obligué a la niña, los hechos se dieron en algunas oportunidades, nada más que decir”. Con estas palabras el imputado L.H.M. cerró su declaración en el final del juicio en su contra, a la espera de lo que resuelvan los jueces.
Por su parte, la fiscal del caso Wendoline Acuña argumentó que durante el juicio acreditaron los hechos por los que acusaron al imputado. “Esto ocurre cuando la menor se cambia de casa y se va a vivir con su madre y el conviviente en el mes de febrero del año 2016, ahí comienzan los abusos sexuales que van aumentando en intensidad, en el sentido que comienzan los actos de violación, hechos repetitivos en el tiempo, hasta que la niña devela esto a su abuela. En nuestro concepto los hechos están acreditados en el juicio con la prueba testimonial y científica, peritaje médico que establece que la niña tiene lesiones en la zona genital, por lo tanto solicitamos que se condene al imputado a una pena de 7 años por el delito de abuso sexual reiterado y 16 años de presidio por el delito de violación impropia reiterado, esto por la niña que tenía 10 años al momento de cometidos los actos en su contra”.
Tras finalizar los alegatos de clausura de las partes intervinientes, defensa, Fiscalía y querellantes, los jueces del Tribunal Oral en lo Penal decidieron entregar su veredicto hoy a las 11.30 horas.
Hechos
De acuerdo a la acusación de la Fiscalía, se indica que los hechos comenzaron a gestarse en circunstancias que el imputado de 20 años L.E.G.M. (sólo iniciales para proteger a la víctima), quien se desempeñaba como soldado profesional en el Regimiento Acorazado Chorrillos, comenzó a compartir inmueble con la menor en el mes de febrero del 2016, tres meses antes que celebrara un acuerdo de unión civil con la madre de la pequeña.
En ese lugar -señalan los antecedentes- aprovechándose de las circunstancias que la menor se encontraba viendo televisión en el living de la casa, se le acercó y comenzó a efectuarle tocaciones de connotación sexual, sacándole la ropa y tocándole sus partes íntimas, situación que comenzó a reiterarse de manera diaria, y que con el tiempo fueron aumentando en intensidad, esto es, dándole besos. En el mes de mayo del año pasado la accedió carnalmente, misma situación que se reiteró y que le provocó dolor a la menor víctima, quien le pedía que no continúe con su accionar. Sin embargo, el imputado hizo caso omiso a tal petición, incluso se repitió hasta tres días antes de la denuncia, que se realizó en el mes de agosto del año pasado.
Al imputado se le acusó como autor del delito de abuso sexual reiterado por los hechos que se registraron desde el mes de febrero al mes de abril de 2016, mientras que se le imputa el delito de violación impropia reiterada por los hechos que ocurrieron desde el mes de mayo hasta agosto del año pasado.