Reos destacaron espacio inaugurado en la cárcel para acercarse a la fe

Diversos internos de la cárcel de
Punta Arenas optaron por acercarse a la fe tras recibir altas condenas por
diferentes delitos.

Ayer, en el Centro Penitenciario
de Punta Arenas, se inauguró un nuevo espacio, donde los reos que postularon a
estar en dicha unidad podrán tener mayores comodidades.

Daniel Díaz Nauto, capellán
regional evangélico, señaló que “el proyecto partió hace siete años en otra
dependencia. En esa ocasión teníamos un cupo de doce personas, pero ahora se
realizó un cambio, donde nos trasladamos al interior de la población penal y
tenemos la capacidad para 24 usuarios y esperamos ampliarnos. Es un trabajo que
realiza la pastoral evangélica semana a semana y el propósito de este módulo es
que se viva en dignidad, como por ejemplo tener las condiciones para que ellos
coman con un plato. Todos tienen el mismo régimen que los otros, los mismos
trabajos, pero nosotros a través de la fe queremos que el trabajo sea en
dignidad. Acá los materiales son donaciones y con fondos de la institución,
pero los materiales son donaciones de la misma congregación. Creemos que cuando
una persona se aferra a Dios puede cambiar, a través de la fe. Y a pesar que la
condena puede ser la más alta, se puede tener una tranquilidad espiritual”.

Por su parte, el alcaide (s) del
recinto penal, el mayor Oscar Vergara, señaló que “este módulo antes estaba en
el CTA y se reinauguró en el módulo B, por lo que contamos con mejores espacios
y tenemos 17 internos por el momento. Esperamos que la cobertura de internos
sea mayor y ayudarlos en su proceso de reinserción. Acá llegan los internos que
tengan la voluntad de querer acceder a este módulo, es voluntario, pero deben
cumplir requisito de muy buena conducta”.

El seremi de Justicia, Pablo
Bussenius, dijo tras la ceremonia que “este es un sueño que tenía la iglesia
evangélica al interior del complejo penitenciario. Realizan un trabajo a nivel
nacional, donde tienen presencia, y realizan un gran trabajo para dignificar su
permanencia”.

Uno de los internos que optó por
el camino de la fe es Cristián Chávez Sandoval, condenado a presidio pepetuo
por femicidio (2015). “Agradecido porque nos muestra una manera diferente de
ver la vida y por este espacio que nos da Gendarmería para poder alabar a Dios.
Llevo 2 años y 8 meses privado de libertad. Muchas veces no hacemos caso a lo
que se nos dice afuera, pero una vez dentro tuve la visita del capellán
evangélico y sin dudarlo acepté, caminé y avancé en el Evangelio. Debo pagar
por lo que hice y pedir perdón a los familiares por lo que cometí y por esto
estoy alabando por esta oportunidad que Dios nos da”, enfatizó Chávez.

En Chile existen 56 espacios APAC
que favorecen a más de 4 mil internos. Estos espacios son lugares protegidos
para que los “hermanos”, como se les reconoce dentro de los centros
penitenciarios, puedan dedicarse de forma exclusiva a rehabilitarse y estudiar
o trabajar en talleres de reciclaje, tapicería, pintura o madera, que son
financiados por los mismos familiares o privados que aportan al ministerio.

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