Durante 14 años, los automovilistas que utilizan las calles Capitán Guillermos, Claudio Bustos, Videla y Rómulo Correa, tuvieron que enfrentar una situación atípica, de la cual ya se habían acostumbrado. En dichas intersecciones, el municipio de la época, y luego de estudios realizados, mantenían señales de tránsito, específicamente discos Ceda el Paso, en las cuatro esquinas; se agregaban barreras para que los peatones no crucen en las esquinas y una rotonda para que los conductores realicen los virajes.