Ayer comenzó el juicio en contra del matrimonio ecuatoriano compuesto por Luis Tuquerres Tuquerres, de 37 años, y María de Lourdes Cavascango, de 36 años, quienes fueron enjuiciados hace algunos meses por el delito de trata de personas, causa en la que fueron absueltos, lo que llevó al Ministerio Público a solicitar la nulidad para que se realizara nuevamente el proceso y los acusados sean condenados por los hechos que se les imputan.
La fiscal Wendoline Acuña indicó que “es un juicio bastante extenso, son bastantes personas las que declararán, son coordinaciones para que personas que están en el extranjero declaren. De acuerdo con nuestra postura como Fiscalía, es un delito grave, que es repudiado a nivel internacional y por eso hemos dado nuestro énfasis en nuestro alegato de apertura. Esperamos que en este segundo juicio el tribunal acoja nuestros requerimientos y se pueda llegar a un fallo condenatorio”.
Por su parte, el abogado defensor, Juan Carlos Rebolledo, explicó que “en este caso, la trata de personas es un delito gravísimo, pero los instrumentos de derecho internacional señalan al menos seis condiciones o conductas que debieran reunirse para que se configure este hecho y en este caso no se configura ninguno de ellos, y el que podría entenderse tiene una explicación más que razonable”.
De acuerdo con los hechos, durante el año 2012, Luis Tuquerres Tuquerres, de 37 años, y María de Lourdes Cavascango, de 36 años, pareja de ecuatorianos que mantiene residencia en Chile desde el año 2002, trasladaron desde una ciudad indígena del Ecuador hasta Punta Arenas a una niña de 13 años, obteniendo el permiso de los padres de la víctima, quien viajaría en calidad de turista, todo lo que fue financiado por los padres de la menor. Una vez que la niña se encontraba en Punta Arenas, la pareja la habría obligado a trabajar sin pagarle remuneraciones aprovechando su situación de vulnerabilidad. La menor no era llevada a ningún establecimiento educacional y vivía con restricciones. Entre las actividades que obligaban a realizar a la menor -menciona la acusación- estaba levantarse a las cinco de la mañana para realizar labores domésticas y sirviendo a todos los habitantes del domicilio, debía tejer diez gorros de lana al día y si no cumplía no podía descansar. La situación se mantuvo hasta el 16 de marzo de 2013, cuando el caso quedó al descubierto por la PDI al encontrarla oculta en un vehículo de los acusados.