El cortejo fúnebre comenzó en el Cementerio Padre Pedro María Rossa
desplazándose por diferentes calles de la ciudad, escoltado por dos carros
bomba de la 2da. Compañía de Bomberos junto a voluntarios, familiares, amigos y
vecinos de la comuna.
Al ingreso del Cementerio Padre Hurtado lo esperaban dos carros bomba
que recibieron los restos con un arco de agua y el tradicional sonoro de las
sirenas momento que ingresaba al campo santo.