Ayer, en el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas, se realizó una audiencia solicitada por la defensa de uno de los condenados por un delito de homicidio, quien fue conocido por darse a la fuga y ser capturado luego de trabajar como acróbata en un circo en Argentina.
De acuerdo a la petición del abogado defensor Ramón Bórquez, su representado fue condenado a una pena de 15 años de cárcel, y están solicitando que se rebaje a la mitad. “Esta solicitud de la defensa se hace pidiendo es una media prescripción o gradual que consiste básicamente en que si ha transcurrido la mitad de tiempo de un caso contado de la sentencia de término y se puede considerar como atenuante y modificar la pena. En el caso de Sebastián Curiche solicitamos la rebaja en un grado de los quince años a siete años de cárcel”.
Tras los alegatos y entrega de argumentos, el fiscal regional Eugenio Campos, señaló que “se trata de un homicidio calificado, es por eso solicitamos al tribunal que no acoja a la rebaja de la pena, porque recién el año 2013 se comenzó a cumplir esta sanción. Es decir esta persona estuvo más de siete años prófuga de la acción de la justicia, no es que se haya presentado voluntariamente, sino que fue a solicitud de la Fiscalía la petición de extradición a la República Argentina. Lo que estamos diciendo que el tribunal debe considerar entre otros antecedentes el hecho violento y entre otras circunstancias la poca colaboración para cumplir una resolución judicial. Dando a entender que esta rebaja que se pide está en la ley y es facultad del tribunal”.
Circenses
Durante más de siete años, “Seba” (Sebastián Curiche Vergara) y “Ganso” (Israel Villarroel Alvarado) se las ingeniaron en busca de dinero y comida por el sur argentino, hasta que consiguieron trabajo en el Circo Rodas, donde les ofrecieron ser ayudantes de electricista. Entre payasos, acróbatas y funciones por todo el país, ambos sintieron que la vida les daba una nueva oportunidad, lejos de las rejas y los tribunales. Se presentaron en escena como Sebastián y Facundo, “Los Hermanos Arenas de Chile”, en honor a la tierra que los había visto nacer. La rutina de los acróbatas incluía pañuelos cubriendo sus cabezas y camisetas grises.
Los fugitivos salían a escena y jugaban a desafiar a la muerte. El público los aplaudía entusiasmado mientras ellos saltaban y agitaban los brazos dentro de las esferas metálicas que giraban hacia atrás y adelante al ritmo de la música electrónica. El truco más arriesgado del show los encontraba caminando sobre los caños, fuera de los cilindros, saltando la soga entre relámpagos multicolores.