“Le
dije de todas las formas posibles que deje de tomar, varias veces le
dije que se vaya y siguió. Ese día me puse a tejer y de la nada empezó
alegar por todo y empezaron los insultos y en un momento me arranqué y
al llegar a la entrada me tomó del pelo y me tiró para adentro. Me
arrastró por el suelo y al pasar el rato tratamos de calmar la situación
y comenzamos a beber”. Así comenzó el relato de la violencia sufrida
por la victima de este caso.
Además continuó diciendo que “después salió a comprar y me dejó
encerrada con llave y ahí sacó la batería de mi camión. Cuando volvió,
yo ya me había acostado en el sillón y ahí me pegó rodillazos en la
espalda para despertarme, me doy vuelta y me pega un combo y me levanta
para tirarme contra un clóset y como pude me levanté y ahí me tira
contra el sillón donde me apretó el cuello muy fuerte, empecé a perder
fuerza, me decía que me iba a matar. Ahí se fue a la cocina y lo veo que
vuelve con un cuchillo en la mano y empezó un forcejeo.
Me rompió toda
mi ropa y me sacó la ropa interior con el mismo cuchillo que me puso en
el cuello.
Le supliqué que no me matara. En un momento logré arrancar y salí a mi
camión que estaba estacionado afuera y me subí y no daba contacto. Me
bajé y no estaba la batería y salí corriendo pensando que el no me
alcanzara y unas personas me ayudaron que me dieron una manta para que
me tape y en su casa me pasaron ropa” Este fue el relato completo de la
víctima.
Cabe
señalar que el pasado 4 de octubre, la Corte de Apelaciones de Punta
Arenas acogió el recurso de nulidad interpuesto por el Ministerio
Público y secundado por el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de
Género, ordenando la realización de un nuevo juicio contra José Soto
Care, sindicado por la Fiscalía como autor del delito de femicidio en
grado de frustrado, ilícito que habría perpetrado contra su pareja en
octubre del año pasado en la ciudad de Punta Arenas, delito por el cual
el acusado recibió una pena en libertad de 817 días por un delito de
lesiones en contexto de violencia intrafamiliar.
La
abogada del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género, Marisel
Bobadilla, indicó que “es importante acreditar el vínculo entre agresor y
víctima, que era una relación de pareja con convivencia establecida,
mientras que el otro punto que debemos acreditar es el femicidio
frustrado, por la clara intención de matar que tenía el acusado.
Fiscalía hizo una investigación muy clara y la declaración de la víctima
entregó todos los elementos en la reestructuración de los hechos”.
Hechos
Según
la acusación, los hechos ocurrieron el 4 de octubre de 2017, en el
interior del domicilio que compartía la víctima con el acusado.
Se
señaló que mantenían una convivencia de seis meses y que alrededor de
las 14.30 horas, la víctima se encontraba durmiendo en un sillón del
domicilio del Barrio Prat, instantes que
fue despertada por un fuerte golpe en la espalda con la rodilla del
imputado, la botó al suelo para patearla en el rostro y cuerpo. No
conforme con ello, comenzó a lanzar cortes con el arma blanca,
provocándole lesiones y la dejó desnuda al romperle la ropa.
Luego
intentaría asfixiarla en varias oportunidades y al intentar la mujer
escapar y subir al camión Hyundai Porter de su propiedad, se percató que
su agresor previamente le había sacado la batería. A pesar de esto, la
mujer buscó ayuda entre los vecinos, donde logró refugiarse y además, le
prestaron ropa, ya que tuvo que escapar desnuda. La pena que se pide
para el acusado es de 10 años de presidio.
Por
su parte, el abogado José Miguel Navarrete, busca la absolución de su
representado por el delito acusado, por no existir un ánimo de matar, y
que tampoco hubo una relación de convivencia, entre otros argumentos. El
acusado ayer no declaró ante los jueces.