El
1 de abril pasado se daba a conocer a la nueva titular de Bienes
Nacionales en Magallanes, quien se integraba al gobierno del Presidente
Gabriel Boric. Se trataba de la arquitecta de 59 años, titulada de la
Universidad de Chile, Gloria Luciana Aravena Castro, quien llegaba con
toda su experiencia a impulsar las políticas públicas que le había
encomendado el gobierno y sobre todo a gestionar diversas acciones que
permitieran mejorar la calidad de vida de los magallánicos.
Aravena, sin embargo, sólo alcanzó a estar en la cartera casi 8 meses, hasta que el pasado 18 de noviembre recibió una inesperada
llamada del jefe de gabinete de la ministra de Bienes Nacionales, quien
le informaba que requerían de su renuncia al cargo.
La
arquitecta jamás se imaginó que aquello ocurriría sobre todo por el
trabajo que se estaba realizando al interior de la Seremi de Bienes
Nacional y sobre todo por las felicitaciones que había obtenido por las
gestiones realizadas meses antes.
Lo cierto es que finalmente la ahora exseremi no renunció voluntariamente
al cargo, presentó una carta de renuncia no voluntaria y aparentemente
según lo informado por ella, su salida se habría producido por solicitud
de la delegada presidencial regional Luz Bermúdez.
– ¿Cómo ocurren los hechos de su repentina salida del gabinete regional?
“Para
poder aclarar las cosas, me parece necesario recalcar la postura que
levantó el Gobierno, que suscribí desde el día uno, expresar valores
como la transparencia, probidad y rigor con respecto al trabajo. Es lo
que dije todas las veces que fui invitada a diferentes medios, para
entregar información de lo que estábamos haciendo, y lo que logramos
hacer en estos casi ocho meses en el ministerio. Tuve claro desde el día
uno que mi único capital es mi profesionalismo. Vengo del mundo
independiente, me invitaron a trabajar en este proyecto y para mí fue
como para muchos ciudadanos chilenos, una oportunidad de que los
desconocidos tuviéramos una voz, participar y poder aportar desde mi
real experiencia. Tengo más de 30 años de trabajo contundente,
demostrado por mi currículo y jamás me habían echado de un trabajo. No
hubo explicación alguna, y aún cuando era un cargo de confianza, eso
fue lo que ocurrió. Me duele mucho porque creí en esto, creí en éste
proyecto y me doy cuenta que con voluntad y entrando en profundidad se
puede hacer el trabajo y se puede hacer bien. Se puede hacer
con consensos correctos y transparentes, de cara a la ciudadanía.
Pero parece que la “cocina” funciona peor que antes, no vengo del mundo
político, pero esto es lo que lamentablemente me temo que ocurrió”.
– ¿Usted renunció al cargo?
“Yo
no renuncié, jamás tuve ningún tipo de advertencia. El día viernes 18
estaba en mi oficina y me contacta por WhatsApp y teléfono el jefe de
gabinete de la ministra de Bienes Nacionales, en horario en que se había
cerrado la jornada laboral. Me señala brevemente que debo renunciar y
el mismo me remite por correo una ‘carta tipo de renuncia’.
El
día lunes vuelvo a trabajar y fue bastante incómodo. Porque volví a
presentar mi renuncia no voluntaria, en un horario en que la Oficina de
Partes lo pudiera tramitar. Además cerrar los temas de trabajo
importantes, avisarles a los funcionarios que me iba y despedirme de
ellos, dejar firmados los documentos más urgentes. No hice como otras
personas que se demoran una semana en presentar una renuncia. Incluso
me estuvieron presionando desde el ministerio, llamando al encargado de
personal y preguntando si yo estaba presente. Le pedí que les
aclarara que no
haría cosa como “presentar una licencia” de último minuto. Jamás lo
he hecho, vengo del mundo privado, en donde tú te reconoces por lo que
haces, entonces no me cabía hacer estas cosas, que me parece muy
inapropiadas”.
– Entonces, ¿el 21 de noviembre presentó su renuncia no voluntaria?
“Efectivamente
ese día trabajé (21 de noviembre), cerré el día, presenté mi renuncia
no voluntaria y al rato después me llama la autoridad, la delegada
presidencial, repitiendo casi textual lo que salió en prensa el día
siguiente. Asumo que ella suponía que mi renuncia había sido
voluntaria, pero lo divertido es que los hechos constan de otra cosas.
En los breves segundos que duró su llamado le hice saber mi molestia y
en la forma poco humana en que ocurrió”.
– ¿A qué se refiere con otras cosas?
“Nosotros
fuimos la primera región que informó a la ministra (Javiera Toro) de
predios con destino habitacional para apoyar el plan de emergencia
habitacional. Se gestionaron terrenos destinados a las Fuerzas
Armadas, y por ello fuimos felicitados formalmente vía Oficio. Ya en
septiembre se les había informado a la delegada y a la ministra los
predios disponibles para vivienda. Aquí no es decir este terreno porque
sí, hicimos todo un trabajo técnico, vimos cuáles eran viables para uso
residencial 100%, son 32 hectáreas para la ciudad de Punta Arenas. Este
trabajo se iba a proyectar al resto del territorio, cosa que no alcancé
a desarrollar. Eso y otras cosas las logramos en el tiempo de mi
gestión. Lo mismo ocurrió con lo desarrollado con el proyecto del Museo
de la Memoria Derechos Humanos de avenida Colón. Invitamos a expertos
que voluntaria y desinteresadamente se prestaron a colaborar, y que
sirvió para generar un presupuesto y programa de trabajo para licitar
estudios en el corto y largo plazo. También está el tema de las áreas
protegidas, y de los pueblos originarios. Como vengo del mundo privado,
tenía claro que lo que no haces en el primer año, lo que no se resuelve
en el primer semestre, olvídate que el Presidente (Gabriel Boric) lo
hubiese podido firmar y cortar la cinta y se lo dije personalmente
también. En el sector público hay temas jurídicos y administrativos que
requieren de los tiempos adecuados, pero con voluntad se puede hacer
mucho. Cosas similares le expresé a la ministra Camila Vallejo en su
visita a Magallanes”.
– ¿Cómo se siente con lo ocurrido?
“Es
fome, es doloroso, me siento súper desilusionada, dolida, porque creí
en este gobierno, creí en la transparencia, creí que el tema de la
política y de la cocina era otra historia y me doy cuenta en lo vivido
en la región y a título personal, que no es así. Cuando la delegada me
llamó, me habló en el mismo tono de la nota que salió publicada al día
siguiente. Supongo que no había leído mi carta, que no fue una renuncia
voluntaria. Después tuvo que desdecirse”.
– ¿Le dieron alguna explicación de por qué le solicitaban su renuncia?
“Jamás
fui advertida, jamás fui llamada, nunca me dijeron ‘Gloria esto no me
parece, cambiemos esto, hagámoslo de otra manera’. Nunca a nivel
regional tuve alguna información de ese tipo. Es más, y se lo dije ese
mismo día por teléfono a la delegada, desde el día uno le informé la
ruta crítica y los problemas que habían, por ejemplo con el tema del
periurbano. Se lo hice saber también a la ministra, hice una propuesta y
se la plantee al gobernador (Jorge Flies), quien expresó su voluntad
para ello, faltaba que el alcalde (Claudio Radonich) se subiera a la
micro para poder gestionar este tema de una manera profunda y que no
fuera el típico parche de prometer cosas que no podemos resolver y que
a la larga le hacen un tremendo daño a la gente, al territorio y a la
infraestructura de la ciudad. Parece que eso no era lo importante, lo
importante era quedar bien con los vecinos y decir a todo que sí, con
soluciones de parche al límite de la legalidad y eso me parece
perverso, doloroso e impresentable”.
– Al dejar el gobierno ¿los partidos políticos del oficialismo se acercaron a usted?
“Solamente mis amigos, compañeros del Partido Comunista (PC) que son las personas que me
presentaron, en una actitud humana, profundamente conmovidos y no
entendiendo nada de lo que había pasado. Ellos han estado conmigo desde
el día uno y hasta el día de hoy y saben todo lo que hice. Tengo
pendiente entregarles un informe técnico documentado, que quede como
respaldo”.
– ¿Al día de hoy sabe o piensa porqué realmente la desvinculan?
“La
verdad no lo sé, si hablar que es necesario que exista autocrítica
dentro del gabinete y que es importante que miremos internamente lo que
no estamos haciendo bien, escuchar y hacernos cargo de los problemas y
si eso incomoda, puede ser que por ahí hubiese habido algo que molestó
probablemente. Como he dicho, vengo del mundo privado y si tú no te replanteas permanentemente lo que haces, no cumples ni metas ni objetivos”.
– En ese sentido, ¿descarta absolutamente que haya sido una mala evaluación?
“Lo
que a mí se me dijo por parte del jefe de gabinete de la ministra es
que había tenido una mala evaluación de parte de la delegación, pero
todo por teléfono, sin detalles”.
– Frente a lo anterior ¿tuvo alguna respuesta por parte de la delegada?
“Ella
(Luz Bermúdez) solamente me llamó de una forma muy protocolar y muy
amable la tarde del lunes, y asumo que no tenía conocimiento de mi
carta de “renuncia no voluntaria”. Incluso abandoné el WhatsApp de la
Seremi, porque no correspondía que siguiera ahí. Se expresó en un tono
forzado y literalmente solo repitió lo mismo que salió en prensa al día
siguiente. Ahora, desde el día uno en que conocí a la delegada y tuve
la oportunidad de reunirme con ella, le advertí de todos y cada uno de
los temas críticos del ministerio, buscando y proponiendo soluciones.
En septiembre le informé a ella en paralelo, cuando se le ofició a la
ministra toda la gestión realizada y cerrada respecto de los terrenos
fiscales destinados a las Fuerzas Armadas susceptibles de ser
redestinado para vivienda y toda la gestión hecha respecto para dicha
evaluación. También le informé de la propuesta para la Casa de los
Derechos Humanos de calle Colón, que son temas fundamentales para el
gobierno. Todo por escrito, mediante oficios por los conductos
regulares”.
–
¿Podríamos decir que es la delegada presidencial quien solicita su
renuncia pensando que desde la delegación salió la mala evaluación?
“Eso fue lo que me dijo el jefe de gabinete de la ministra (Javiera Toro), la mala evaluación fue de la delegación”.
– ¿Lamente que su salida terminara de esta manera?
“Lo
lamento porque creí en el proyecto de éste gobierno y con lo que yo
viví, siento que ya no me representa. O sea, soy una desconocida, no
tengo redes, no tengo poder político, soy una persona honesta que he
vivido de mi trabajo y de mi esfuerzo”.
– ¿Qué opinión le merece que hoy la seremi de Bienes Nacionales esté acéfala 30 días?
“Nos
estamos perdiendo un tiempo maravilloso de poder gestionar acciones
concretas en beneficios de todos, los funcionarios de la seremía tienen
toda la voluntad de hacer las cosas. Pero parece que hay ciertas
personas, en ciertos cargos que no saben, no ven o simplemente no
quiero mal pensar que no les interesa. Bienes Nacionales es una cartera
técnica, pero aclaremos, lo que entrega Bienes Nacionales y lo dije un
par de veces en gabinete, es la base de muchos proyectos. Gestionamos
el suelo, se gestiona el territorio. Se acaba de aprobar el terreno para
el CFT en Porvenir, hay un par de terrenos que se tienen que gestionar
para una escuela en Natales y cosas de ese tipo son las que se hacen.
Los recursos se obtienen cuando tienes el suelo y si la gestión se hace
de buena manera, esos terrenos salen de Bienes Nacionales. Es una
cartera técnica, sin duda y es muy importante que así lo sea, pero
también permite una gestión fundamental, una gestión real. Ahora si no
importa los resultados, bueno eso es otra cosa, yo siempre dije ‘tenemos que ir por resultados’”.