Kast: la irrupción de una consecuencia con respuesta para todo

En los últimos días la
irrupción del candidato del Frente Social Cristiano, José Antonio Kast,
en el segundo lugar de las encuestas Cadem y Pulso Ciudadano
remeció el convulsionado ambiente político nacional.

El
candidato, que en 2017 marcó apenas dos puntos en las encuestas pero,
en cambio, obtuvo ocho por ciento en las elecciones presidenciales de
aquel año, logró convertir una candidatura que muchos caricaturizaron
como testimonial, a otra que ya aspira con creciente fuerza a luchar por
el paso a la segunda vuelta.

En
la última encuesta Pulso Ciudadano, realizada en septiembre y dada a
conocer el pasado fin de semana, Kast obtuvo un 14% de las preferencias,
superado solo por Gabriel Boric, que logró un 19,8%, y dejando atrás a
Sebastián Sichel, que marcó solo 12%.

Asimismo,
en la encuesta Plaza Pública Cadem, Kast logró un 21%, también por
debajo de Boric, con un 30%, y superando nuevamente a Sichel y Provoste,
ambos con un 12%.

Kast
se tomó el tema con calma: “Así como trabajamos con fuerza, con
convicción hace cuatro años cuando se decía que marcábamos dos y sacamos
ocho, hoy podemos estar en ocho o en diez, doce o catorce y seguiremos
trabajando igual, recorriendo Chile como lo hemos hecho hasta ahora.
Esta semana pude estar conociendo la realidad de los habitantes de
Colchane, la realidad de los inmigrantes en Iquique, también pude estar
en Magallanes, en donde hay hartas expectativas de lo que se viene en
energías renovables. Esta semana estaré en la Región de Valparaíso, en
la Región del Biobío, y creo que es ahí en donde uno va mostrando lo que
quiere hacer, y eso se retribuye por parte de la ciudadanía con el
apoyo reflejado en esta encuesta”.

¿A
qué se debe, sin embargo, que un candidato caricaturizado por muchos
como neonazi o de extrema derecha, como incluso se lo preguntó la propia
Deutshe Welle en una durísima entrevista, hace poco, haya cosechado tal
nivel de adhesión?

La respuesta la encontramos, precisamente, en esa entrevista.


“Me gustaría que usted me aclarara por qué nos tilda de partido de
extrema derecha o populista”, le contestó Kast a la entrevistadora de la
emisora germana.

– Así son conocidos aquí en Alemania.

– ¿Y usted opina lo mismo?


No importa lo que yo opine, aquí yo estoy para aclarar lo que usted,
una persona que aspira a la Presidencia de Chile, me resulta importante
conocer sus opiniones.

– Entonces, es bueno que usted no mencione esos adjetivos para referirse a un partido con representación democrática…


¿Es usted o su partido de extrema derecha, de derecha radical o
neonazi, que son las expresiones que utilizan parte de los medios
chilenos?

– No.

– ¿Por qué tiene una visión tan apocalíptica para la futura Constitución?


Porque si usted ve los ejemplos que han ocurrido en otros países de
Latinoamérica, como Bolivia, Brasil, sobre todo Venezuela, usted podrá
analizar que las asambleas constituyentes tal como se plantean en
América Latina, que tiene una cultura distinta a la europea, estas
formas de legislar han sido un fracaso. Y la Constitución del 80, si
bien alguien puede discutir el origen, esa misma Constitución fue
modificada en un cambio ratificado por un 90% de los electores en 1989,
por más de siete millones de personas en un proceso que tenía todas las
garantías y, luego, modificada más de 40 veces, entre ellas por el
presidente Ricardo Lagos; por lo tanto, nadie puede decir que esta es la
Constitución de Pinochet, y ha demostrado que Chile se ha distinguido y
prosperado a diferencia de los otros países de Latinoamérica. Si
queremos hablar de una Constitución solidaria, veamos lo que pasa en
Venezuela; si quiere un Estado benefactor, veamos lo que pasa en
Argentina, y se va a dar cuenta de que hablamos con la verdad…

Y luego remató: “Si usted me dice que esta Constitución no es democrática y me lo demuestra, yo se lo agradecería… ”.

Y
es que en un mundo gobernado por la dictadura –muchas veces hipócrita e
interesada- de lo políticamente correcto, la capacidad de José Antonio
Kast para desnudar en simples frases las contradicciones de quienes se
abanican con las banderas de la solidaridad, olvidando sus terribles
fracasos y monstruosas creaciones, ha sido vital para ganarse el apoyo
creciente de una parte cada vez mayor de la ciudadanía, al punto de
convertirse, al menos en las encuestas, en la segunda opción
presidencial de los chilenos.

Son
estas algunas de las armas que lo han convertido en un candidato
imbatible en los debates. Cómo olvidar en la campaña de 2017, cuando
dejó sin palabras a Beatriz Sánchez, cuando esta pedía eliminar las
residencias del Sename bajo tuición de los organismos colaboradores.


“Lissette murió en el CREA Galvarino administrado por el Sename, no sé
si has visitado hogares de organismos colaboradores en esta campaña.
¿Has visitado alguno?”

– “No, no es el tema”, contestó la abanderada del Frente Amplio.

– “No has visitado ninguno”, le espetó Kast

– “Usted defiende un Estado pequeño, eso tiene a Chile como está en educación, salud y pensiones”.


“Primero, no me dijo qué hogar visitó. ¿Aprobaría la ley antipitutos
para financiar a los parientes de los que están hoy instalados ahí?…
Se lo digo porque la Municipalidad de Providencia fue cooptada y
reventada por el Frente Amplio”, concluyó.

Cuatro
años más tarde sería el siguiente abanderado del Frente Amplio, ahora
Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, quien también afrontaría las cáusticas
respuestas del republicano. Cuando cada uno tuvo un par de minutos de
libre disposición, Boric abrió los fuegos.

– “La única coalición que ha respaldado la violencia en Chile es la que representa José Antonio Kast y Sebastián Sichel… ”.

Kast apuntó primero a la Convención Constituyente:


“Claramente la Convención no ha estado a la altura. La primera
discusión, más asignaciones. La segunda discusión, no tenemos almuerzo.
Luego descubrimos que un constituyente mintió, y respecto de la
afirmación de Gabriel, yo no la voy a dejar pasar. Aquí el que se reunió
con terroristas, el que defendió al Frente Manuel Rodríguez, el que
exhibió una polera de Jaime Guzmán asesinado, fue él, así que tú haz
ejercido violencia en contra de las personas, personas honestas que
hacen el bien”.


“Yo cuando me equivoco tengo la capacidad de pedir perdón, y en el caso
de la polera que tú mencionas, yo pedí perdón, y uno de los errores
aprende”.

– “¿Y no te parece un error reunirte con un terrorista asesino?”, le retrucó enseguida Kast.

Más
tarde, cuando Kast lo emplazó a un debate por la regionalización, Boric
le dijo que perfecto, pero que sea en Panamá para que juegue de local,
tratando de meterlo en el mismo saco de los recién descubiertos Pandora
Papers.

Por supuesto, la respuesta fue fulminante: “En Panamá, Temucuicui o París, donde quiera, no hay problema”, le contestó,
aludiendo al foco de violencia terrorista mapuche que Boric y gran
parte de los integrantes de la Convención Constituyente no se atreven a
condenar, a pesar de la evidencia de ataques con arma de fuego a
Carabineros o PDI… y también, aludiendo a la idílica capital francesa,
donde Boric sostuvo su cuestionada entrevista con Ricardo Palma
Salamanca, perteneciente al grupo de los fugados de la Cárcel de Alta
Seguridad de Santiago dos décadas atrás.

Pero
Kast ya empieza a ser también víctima de fuego amigo. En la
centroderecha, muchos dicen solapadamente que no apoyarán su candidatura
en una segunda vuelta; del comando de Sichel dicen que este último es
la mejor opción para una segunda vuelta y su votación de rechazo es la
más alta entre los candidatos.

Sin embargo, en esencia,
Kast sigue defendiendo con vehemencia la idea de la libertad individual
frente a quienes creen que una mayor presencia del Estado lo resolverá
todo… a pesar de la trágica evidencia que muestra todo lo contrario.

Ya veremos qué pasa en noviembre.

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