“Lo único que quedaba era hacer un esfuerzo por volver a clases presenciales y ahí el mundo político no estuvo a la altura”

Todos
los jueves a las 22 horas en Pingüino TV, se transmite el programa de
contingencia Barómetro, en donde políticos, expertos y otros personeros
son invitados para discutir variados temas de interés público.

En
el último capítulo estuvo invitado el ministro de Educación, Raúl
Figueroa, quien conversó con el conductor del programa, el editor
general de Pingüino Multimedia, Juan Ignacio Ortiz.

¿Cómo fue el desafío de hacer educación en pandemia, implementar un sistema a distancia?

-“Todo
el mundo, en Chile también, tuvo que adecuar su sistema para darle
continuidad, en un contexto que nadie estaba preparado. Mirando hacia
atrás y pausado, creo que Chile lo hizo muy bien. Hubo mucha
coordinación y eso permitió dar continuidad al proceso educativo
utilizando y creando diversas plataformas tales como Aprendo en Línea,
la televisión, la radio y donde no había internet, se usaba el material
físico. Todo fue en orden, pero también sabíamos que la presencialidad
era fundamental y que era necesario recuperarla”.

Este cambio reveló brechas entre los colegios particulares pagados y los públicos, ¿Cuál es su percepción al respecto?

“No
solamente reveló diferencias, sino que también las profundizó. Cada
día, mientras se trataba de implementar nuevos sistemas, se hacía más
fuerte la brecha, como decía, esto no solamente pasó en Chile, ocurrió
en el resto del mundo. Para comprender un poco el panorama general,
quiero poner a Holanda de ejemplo, este país tiene una de las mayores
conectividades en el mundo, los holandeses fueron los primeros en hacer
estudios de la merma en los aprendizajes como consecuencia de la
suspensión de clases p
resenciales, era
muy alta y proporcional al tiempo en que no se hacían las clases
presenciales, es decir, por cada día que no se hacía la clase
presencial, la merma aumentaba. Y así
la brecha en universos económicos, en términos de educación, también se fue incrementando”.

Considerando
que Magallanes siempre parece estar adelante en los procesos de esta
pandemia, ¿qué ocurrirá con las clases presenciales ahora que existe una
nueva variante?

“Tenemos
una especie de ventana al futuro con el hemisferio norte, están seis
meses adelante en el año escolar. Todos los países del hemisferio norte
mantuvieron sus clases presenciales a pesar de las variantes del Covid,
les costó mucho, pero han podido mantenerlo. Esto es por varias razones,
primero sin clases presenciales el impacto en los aprendizajes es
brutal, cualquier tiempo que se deje de aprovechar es un perjuicio para
los niños, pero también hay
punto de
vista en la salud, lo que se pierde en salud mental de los niños es muy
grave, lo que se deja de identificar a tiempo, tales como problemas a la
vista, al oído, espalda y demás”.

¿Fue el intento de acusación constitucional el momento más duro durante su mandato?


“La verdad es que no. Lo que me afectó más fue el ver como no había
unidad cuando más se necesitaba. Educación siempre es un elemento de
primera línea en términos de debate público, pero cuando los políticos
tuvieron que demostrar lo importante que es, le dieron la espalda, esto
porque ciertos gremios hicieron presión y por querer conflictos
con ellos, optaron por dar ninguna lucha para poner los colegios a disposición de los niños”.

¿Se sacaban cuentas electorales?

“Absolutamente.
No hay que ser ingenuo y el cálculo electoral siempre está presente,
pero hay ciertas cosas que están fuera de lo límites, uno no puede hacer
cálculo electoral con los niños. Tras todo lo aprendido, se concluyó
que lo único que quedaba era hacer un esfuerzo por volver a las clases
presenciales, ahí el mundo político no estuvo a la altura y prefirió no
jugársela por un objetivo difícil y rendirse rápidamente”.

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