La lista de demandas de
la ciudadanía crece cada día y le pone presión a los poderes Ejecutivo y
Legislativo, que por momentos se ven bastante sobrepasados por el
variado y amplio petitorio.
Entre
muchas otras iniciativas, una de las que más se escucha en la calle es
la que exige cambiar la Constitución, que data de 1980 y que en 39 años
solo ha sido reformada en un par de oportunidades, siendo la más
importante la de 2005, cuya tramitación había comenzado cinco años
antes.
Consultado
respecto del apoyo que tendría desde el mundo evangélico la iniciativa,
el obispo evangélico David Paillán señaló a Diario El Pingüino que
“desde una mirada ciudadana, la Constitución no necesita cambios tan
fundamentales. Creo que tiene todas las herramientas”.
Paillán
argumentó que sin ser constitucionalista, lo que ha conversado con
abogados que asisten a los sínodos, una vez al año. “Ellos dicen que
nuestra Constitución da todas las facilidades y facultades para que los
temas se resuelvan”.