¿Usted
sabe que desde el próximo 12 de marzo de 2022, por primera vez en 32
años en la Región de Magallanes no habrá ningún parlamentario que
represente los colores del arcoíris de la añosa Concertación de partidos
por la democracia?
Esa
es la dura realidad para el conglomerado político más exitoso
electoralmente en las últimas cuatro décadas en Chile y nuestra región
incluso siempre estuvo por sobre el promedio nacional, ya que a la zona
más austral se le caracterizaba por ser de izquierda o de centro
izquierda con un protagonismo sobresaliente especialmente de la
Democracia Cristiana (DC) y el Partido Socialista (PS).
La última parlamentaria que lucirá esas banderas es la senadora Carolina Goic,
que incluso en su periodo llegó a ser candidata presidencial (2017). A
tal llegó la importancia de ese sector político en Magallanes, pero hoy
la realidad es otra.
En
las primeras elecciones senatoriales en Magallanes tras el retorno a la
democracia (en 1989) la Concertación obtuvo dos senadores: el DC José Ruiz di Giorgio (35.220 votos) y Rolando Calderón (17.062 sufragios), que se mantuvieron en el cargo hasta 1998, siendo reelecto hasta 2006 Ruiz di Giorgio.
Anote la cifra, entre Ruiz di Giorgio y Calderón en 1989 obtuvieron 52.282 votos en 1989.
Después de ellos, la Concertación tuvo a Pedro Muñoz desde 2006 a 2014 y a Carolina Goic desde 2014 hasta la fecha.
A nivel diputacional, en 1989 fueron electos dos diputados en la Lista de la Concertación: Milenko Vilicic Karnincic (27.546 votos) y Carlos Smok Úbeda
(23.857). Es decir para el periodo 1990-1994 en Magallanes los cuatro
parlamentarios fueron del arcoíris y los diputados juntos lograron
51.403 votos. ¡Anótelo! ¡Impresionante el nivel de adhesión que tenían
esos partidos en Magallanes!
Pedro
Muñoz estuvo en la Cámara Baja desde 1994 a 2006, para después pasar al
Senado. En 2006 llegó a ser diputada Carolina Goic que fue reelecta
para el periodo 2010-2014. La sucedió en ese cargo su camarada DC Juan Morano hasta 2018.
Tras
la caída presidencial de Goic en 2017 y la derrota de ese sector
político al asumir el actual Gobierno de Sebastián Piñera en 2018
comenzaron a notarse las grietas y graves trizaduras que llevaron a la
debacle electoral actual.
Los liderazgos comenzaron a desaparecer y se hicieron públicas las discrepancias.
En
el Partido Socialista no hubo una renovación y los resultados
electorales fueron desastrosos. Tras muchos años con representatividad
en los concejos municipales de Punta Arenas, ya no cuentan con un edil.
Incluso
para la última parlamentaria le borraron de un plumazo al candidato al
Senado que tenían –elegido democráticamente a nivel regional en la
interna del PS- Pablo Bussenius.
Sus
directivas carecen de voz a nivel nacional y el tradicional partido de
la izquierda magallánica cada vez se apaga más. En las últimas
elecciones parlamentarias y de consejeros regionales llevaron varios
postulantes Sub-40, pero se siguieron imponiendo los mismos de siempre,
con una baja votación.
En
el Partido Por la Democracia (PPD) hubo intervención de parlamentarios
en ejercicio que hicieron maniobras a nivel nacional avaladas por el
senador Guido Girardi para terminar por quebrar al partido a nivel regional.
Algunos
militantes apadrinados por los antes mencionados le generaron incendios
a la directiva electa democráticamente en Magallanes. Hubo acusaciones
cruzadas, reproches, candidaturas a la Alcaldía de Punta Arenas que
terminaron en el fracaso o incluso cuando de la mano de ese partido se
llegó al Palacio José Montes esa administración municipal terminó
completamente judicializada.
La
gota que rebasó el vaso fue que a nivel nacional les dejaron fuera a
sus dos candidatos al Parlamento que habían sido elegidos por el Consejo
Regional del PPD en Magallanes: Claudia Barrientos al Senado y Marcelino Aguayo
a la Cámara de Diputados. Por orden nacional se decidió que el Partido
Por la Democracia no llevaría candidatos para pavimentarle el camino a
otros que hicieron gestiones en oficinas de la capital.
Y
además, eliminaron a todos los candidatos a consejeros regionales e
inscribieron a personeros que no eran militantes dejando solo a Cristián Ramos Valenzuela
que sacó paupérrimos 347 votos (un 0,7%). El fracaso de esa lista de
cores fue total, porque la misma directiva regional –en un hecho
inédito-llamó a no votar por ellos y perdieron al armar su lista y caer
ante el subpacto del Partido Socialista que eligió a Antonio Bradasic, que de rostro nuevo en la política tiene bien poco.
En
la DC las grietas venían desde hace rato. Nunca hubo una gran comunión
entre el sector de Carolina Goic y el de Juan Morano. Y si a eso se le agrega que a gran parte del falangismo la terminó por permear el actual gobernador regional Jorge Flies,
totalmente enemistado de Goic –quien en 2014 le había dado su bendición
para llegar a la Intendencia de Magallanes-, empujó aún más la brusca
caída de la Democracia Cristiana en Magallanes.
La DC perdió representatividad. En Punta Arenas siempre tenía al menos dos concejales, hoy solo Germán Flores está entre los ediles.
A
nivel parlamentario, llegaron a tener dos en el periodo 2014-2018:
Morano y Goic y desde el próximo 12 de marzo no tendrán nadie en el
Congreso.
Del Partido Radical se podrían decir muchas cosas, pero su representación es tan escasa que seremos breves.
Durante el mandato de su actual presidente Gonzalo Bascuñán el partido ha sido utilizado para instalar a independientes en cargos, lo que les permite seguir respirando: pasó en 2017 con Karim Bianchi que utilizó el cupo radical para llegar al Congreso, tras negociación de su padre el senador Carlos Bianchi con el entonces presidenciable Alejandro Guillier.
También Bascuñán le abrió las puertas al exalcalde Emilio Boccazzi
en 2017 para que llegara al Consejo Regional y en 2021 hicieron lo
mismo con Jorge Flies, muy cercano a Bascuñán, permitiéndole postularse a
gobernador de Magallanes por el Partido Radical.
Y, ahora, cuando tenían una luz de esperanza de llegar a la Cámara Baja con un antiguo militante como Jaime Jelincic, fue el mismo Bascuñán el que le dio un tibio apoyo, privilegiando -dicen muchos- a que fueran electos otros candidatos.
Esa es la realidad de un partido que fue grande, pero hace 70 años.
Por
último, ¿se recuerda de las cifras de 1989? La Concertación en
senadores logró 52.282 votos y en diputados llegaron a 51.403.
Ahora, en 2021 en senadores entre Ninen Gómez (DC) y María de los Ángeles Flores (PS) lograron 2.590 sufragios.
Y en diputados, hace dos semanas entre Jaime Jelincic (PR), Vanja Rogosich, Christian Gallardo y Constanza Vargas obtuvieron 6.140 votos.
¡Las cifras no mienten!
Celos,
rencores, egoísmos, miradas furtivas, acomodos, son solo algunas de las
innumerables cosas que han ocurrido al interior de la ex Concertación
en Magallanes, cuyos colores ya lucen totalmente desteñidos.