La muerte de don Acsel Agüero Velásquez, ocurrida este miércoles en pleno centro de la ciudad, ha vuelto a poner en evidencia una realidad dolorosa y persistente: en lo que va del año, once personas en situación de calle han fallecido en la región de Magallanes. No todas por hipotermia. No todas en invierno. Pero muchas, como él, en soledad.
El hecho ocurrió cerca del mediodía, en la calle José Noguera, a solo una cuadra de la Plaza de Armas. Don Acsel se desplomó repentinamente, y la escena conmovió a quienes transitaban por el lugar. Un transeúnte alertó al Samu y, guiado por personal de emergencia, inició maniobras de reanimación cardiopulmonar. Minutos después, una ambulancia de atención avanzada llegó al sitio. El equipo médico, junto a Carabineros, continuó con los esfuerzos por salvarle la vida. Masajes cardíacos, desfibrilador, ciclos de RCP… todo se intentó. Pero a las 12:30 horas, se confirmó su fallecimiento.
Don Acsel tenía 77 años. Su nombre, escrito así —con “c” y “s”— aparece en su cédula de identidad. No era “Axel”, como algunos podrían suponer. Era Acsel, con ese nombre propio que lo distinguía, que hablaba de su historia, de su identidad, de su humanidad. Ese nombre que merece ser recordado con respeto.
Era parte del Plan Protege Calles del Ministerio de Desarrollo Social y Familia. Más que un usuario, era una figura reconocida por la comunidad y por quienes trabajan en los programas sociales. El seremi de Desarrollo Social y Familia, Danilo Mimica, lo recordó con afecto:
“Logramos un acercamiento especial hacia su persona e historia de vida. Él muchas veces representó el sentir de los hombres y mujeres en situación de calle. Lamentamos profundamente este hecho”.
La muerte de don Acsel no es un caso aislado. En lo que va del año, once personas en situación de calle han fallecido en Magallanes. Son vidas que se extinguen sin testigos, sin despedidas, dejando tras de sí historias invisibles, luchas silenciosas y ausencias que duelen.
Cada una de esas muertes nos interpela. Porque no son cifras. Son personas. Con nombre, con historia, con dignidad. Y cada una de ellas merece ser recordada.