Años anteriores estuvieron otros navíos de la ONG ambientalista internacional en el país, como en 2015 con Esperanza; en 2017 Rainbow Warrior; en 2018 el Rompehielos Arctic Sunrise. Todas estas ocasiones sirvieron para documentar la enorme biodiversidad existente en la región.
Este 2023 es el turno de Witness, la embarcación más nueva y ecológica de la flota de Greenpeace. Es también la más pequeña, posibilita menor tripulación, pero permite la navegación en aguas poco profundas, inaccesibles para barcos más grandes, ideal para surcar por fiordos y canales.
Estefanía González, coordinadora de campañas de Greenpeace, mencionó que el nombre del barco “significa testigo, y en el fondo lo que nosotros vamos a hacer con esta embarcación es tratar de ser testigos de qué es lo que está ocurriendo en estos fiordos y canales, que muchas veces son inaccesibles, y poder documentar el impacto de una industria, de la que sabemos ya hay muchísima evidencia de lo dañina que es”.
La campaña contempla principalmente la zona entre Punta Arenas y Puerto Natales, sujeta a las cambiantes e impredecibles condiciones climatológicas. González señaló que esta zona en específico “es donde se concentra la actividad salmonicultura en la región, en los diferentes puntos que son muy importantes para la biodiversidad por un lado, y que además coinciden con los puntos donde se instala esta industria (del salmón)”.
Parte de la tripulación también la compone Jocelyn Arriagada, geógrafa y académica de la Universidad de Chile, y parte del Comité Científico de la expedición. “Estas son zonas que no están muy trabajadas, no hay ninguna caracterización de la zona de fiordos. La misión es, primero, levantar todo tipo de documentación de datos, de primera fuente, para luego hacer análisis y generar documentos en los cuales podamos dar a conocer a la población conozca su zona, donde vive y las dinámicas que ocurren en la parte subacuática, donde también pasan muchos procesos que son bastante desconocidos”.
La académica explicó que en Chile hay muchas zonas cuyos relieves submarinos no están documentados y el fondo marino es fundamental para entender el funcionamiento de los ecosistemas. “Cómo se relacionan las corrientes y toda la mecánica sedimentaria que se produce en la parte que no vemos, en la parte sumergida. Si no conocemos los fondos, qué tan ancho es, cuán profundos, qué tipo de sedimento es; no conocerlo tiene implicancia, por ejemplo, de poder generar estos usos en el mar que pueden tener algún conflicto ambiental”.