Columna | Si fuera el director…

Hace poco tiempo atrás, se llamó a concurso para proveer el cargo de director del Hospital Clínico de nuestra ciudad y no me presenté, no postulé. ¿Sabe Ud. porqué? Sencillamente porque no tengo idea de cómo se puede dirigir un hospital. Así de simple y obvio. Hace un par de días, un ciudadano se encaramó a una grúa de varios, muchos metros de altura, amenazando con suicidarse en protesta por el no pago de su licencia médica por parte del Compin, que ya llevaba meses y meses de atraso. Me entero de un caso que aflige a una familia cercana, cuya madre muy enferma, también lleva meses esperando el pago de su licencia médica y, a pesar de su precario estado de salud, debe concurrir de vez en vez a esa institución a averiguar el estado de su trámite. 

Se entiende que las fiscalizaciones y controles que se hacen al pago de las licencias, se haga con suma prolijidad y acuciosidad, dado la gran cantidad de chantas y mentirosos que pululan fingiendo, algunos, enfermedades inexistentes y otros, comprobado, no es novedad, ni denuncia al voleo, que entregan licencias falsas o más allá de lo necesario, abultando el gasto  público… lo que finalmente lleva a que paguen justos por pecadores. Los verdaderamente enfermos deben esperar más allá de lo normal por culpa de los aprovechadores que nunca faltan. No alcanza la plata para cubrir las demandas por enfermedades catastróficas, la Ley Ricarte Soto no está funcionando. No alcanza la plata para tratar las enfermedades “auge” que tienen garantía del Estado de un tratamiento rápido y eficaz. No alcanza la plata para salud, pero sobra para el Congreso. 

No voy a mencionar la cantidad de dinero ”gastada” y no “invertida”, por diputados y senadores en asesorías externas que han servido para darle financiamiento a organizaciones vinculadas a los partidos políticos, y a esos personajes que pululan alrededor de aquellos. Volviendo hacia atrás, si de puro patudo me hubiera presentado al concurso de director del hospital y hubiese sido elegido… ¿de quién sería la culpa? ¿Mía por chanta y patudo, o de quienes me contrataron a sabiendas que no hay dedos para el piano? (para no hablar de chanchos y afrecho); claro en ese caso, podría salvar la situación contratando asesorías externas cada vez que me llegara un tema o problema que me quedara como poncho, que no supiera resolver, pero obviamente no con plata mía, si no con plata del hospital, plata pública, plata suya. Sería feo, ¿no es cierto? Bueno… medite… más o menos es lo mismo que pasa con los parlamentarios que se presentan de patudos, sin las competencias adecuadas, y que elegimos a sabiendas de cuál es la situación… y en estos casos ¿Quién tiene la culpa? ¿Los que se presentan para desempeñar las funciones de diputados y senadores, o los que los elegimos? 

El tema es ese, como no saben legislar, están autorizados para contratar más que millonarias asesorías, muchas de ellas como una manera de desviar fondos públicos quizás hacia adonde. Atinemos… vamos a votar, elijamos, pero elijamos bien. Y al que le venga el sayo… no seas chanta, si no sabes hacer la pega, no te presentes a un cargo del que no tienes ni idea de cómo desempeñarte adecuadamente y para el cual vas a tener que contratar asesores con plata de todos, tan necesaria para mejores fines.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS