El
pasado 8 de abril comenzó a regir en el país la obligatoriedad del uso
de mascarillas en el transporte -público o privado remunerado de
pasajeros-, incluyendo el metro, buses, trenes, barcazas, transporte
marítimo y aviones.
Casi
una semana después de la aplicación de dicha medida, el Ministerio de
Salud informó que el uso de ese implemento sanitario será obligatorio
también en otros espacios, como ascensores -de edificios residenciales y
públicos- además de lugares cerrados o abiertos con más de diez
personas.
Sobre
el plazo de vigencia, en la resolución se ha señalado que éste tendrá
un carácter de “indefinido, hasta que las condiciones epidemiológicas
permitan su suspensión”.
Algunos lugares mencionados son: “Establecimientos de educación parvularia, básica, media y
de educación superior; espacios cerrados en aeropuertos y terrapuertos,
espacios cerrados en supermercados, centros comerciales, hoteles,
farmacias; pubs, restoranes, cafeterías y lugares análogos, en sus
espacios públicos o cerrados, para quienes atiendan o trabajen en ellos,
residencias de adultos mayores”, y espacios cerrados en que se
fabriquen, procesen, depositen o manipulen productos, medicamentos o
alimentos, entre otros.
Sobre
las multas para quienes infrinjan la norma, en el ministerio explicaron
que serán las mismas que se habían establecido cuando se anunció el
porte obligatorio de mascarillas en el transporte, es decir, pueden
llegar a los 2,5 millones de pesos.
En
cuando al tipo de implementos, el decreto precisa que “se entenderá por
mascarilla cualquier material que cubra la nariz y boca para evitar la
propagación del virus, ya sea de fabricación artesanal o industrial”.
Opiniones
El mandato ha generado opiniones y Pingüino Multimedia consultó a los magallánicos su posición respecto a la medida.
“El mandato está bien, siempre es mejor sumar
una barrera de protección más a la prevención del contagio, el problema
está en que no existe la capacidad de fiscalización necesaria para
velar por que el mandato se cumpla, entonces pierde toda efectividad,
más cuando el acceso a las mascarillas es difícil para la gran mayoría
de la población, por temas económicos y abastecimiento”, dijo Marcelo
Hernández.
“Hay
distintos tipos de mascarillas, desde las que se están enseñando a
hacer en redes sociales, que no son efectivas por ser de género, a las
que ofrecen farmacias y tiendas de seguridad e higiene. Por ende, no
sirve cualquier mascarilla, debe ser una ad hoc, entre ellas, la N95,
que es la más eficiente y la que se recomienda usar para estos casos. Si
se va a exigir el uso de lo que sea, el Estado, la municipalidad o el
ente responsable, debe asegurar el stock de lo que se está exigiendo y
regular el mismo, ya que se están vendiendo mascarillas a 2.500 pesos”,
precisó Javier Moraga.
“Creo que se entienden las razones, pero es como injusto obligarte a usar algo sin proveértelo”, reflexionó Cristóbal Portales.
“Es
bueno para prevenir el contagio, así uno detiene el Coronavirus. Es muy
importante respetar eso, a veces incluso, cuando las condiciones lo
ameriten, sería prudente usar mascarillas en las casas”, señaló Sonia
Delgado.
“Creo
que es ineficaz. Está bien para el uso de movilización pública, pero en
general creo que es contraproducente ya que genera una falsa sensación
de seguridad. Debería ponerse más énfasis en evitar que la gente salga
de su casa”, expresó a modo de crítica, Daniel González.
Las personas deberán usar las mascarillas en lugares públicos.