La presencia de visitantes extranjeros no deja de sorprender a los magallánicos ya sea por sus enormes mochilas, sus gorros de lana, sus cabelleras al viento, rubias en su mayoría, y por lo singular de sus acentos.
Han comenzado a llegar por centenares y pudieran ser miles en los días que se avecinan porque estimaciones no oficiales, de esas que se miden por las consultas por Internet en hostales, terminales de buses y en agencias de viajes, así lo adelantan.
El que podría llamarse “turismo oficial” confirma esa expectativa, más aún si se toma en cuenta que sólo las recaladas de cruceros turísticos en Punta Arenas y, uno que otro, en Puerto Natales, desembarcarán unos ochenta mil visitantes, aunque sólo sea por el tiempo que dure la recalada.
“Desde París”
Lejanos de los atentados de hace un tiempo en París, Guillaume, Bennedit y Jessica, llegaron hasta Punta Arenas, de paso hacia Ushuaia, con sus mochilas a la espalda, sus sonrisas y su acento galo.
Con un español a medias explicaron que vienen a estas lejanas tierras para conocerlas porque fueron cautivados por los paisajes y las fotografías que muestran “paisajes maravillosos”, así de entusiastas.
Poco menos que a las carreras, tomaron el “tour” a las pingüineras porque “queremos conocer y ver de cerca a esas aves marinas, tan hermosas, tan simpáticas”.
Guillaume y Bennedit esperaron en París a Jessica, proveniente de Nantes, cruzaron el Atlántico y comenzaron un viaje que ha de llevarles hasta Ushuaia, “la ciudad más austral del mundo”, como la calificaron.
Inglaterra y Australia
La belleza de Brithney y Chloe las distinguió de lejos, pero las identificaron aún más, las patinetas que utilizan en aquellos lugares en que pueden usarlas.
“Viajando y trabajando en buques turísticos” han llegado hasta la región más austral de Chile y aunque han visto poco de Punta Arenas, la definieron como hermosa y con gente encantadora, “very nice”, afirmaron, a través de la especial colaboración y buena voluntad de un intérprete local llamado Danilson Pavlov.
Las dos hermosas jóvenes provienen, una de Inglaterra, Londres, y la otra, desde Australia, Sidney, y junto a un amigo británico, se dirigieron, con sus patinetas y mochilas, hacia Puerto Natales y, desde allí “we don”t know” porque la Patagonia es enorme y llena de atractivos de todo tipo.
Desde Arica
Camila Valenzuela y Alejandro Pincheira se tarsladron desde Arica “a conocer el otro extremo de Chile”.
Singularmente, ambos son abogados, están casados hace poco tiempo y, en la práctica, “vinimos en viaje de luna de miel” hasta Magallanes, cargando mochilas en lugar de maletas.
Camila afirmó que “siempre quise venir a esta región de mi país. Me llamó la atención su naturaleza, su fauna, su flora” y por el entusiasmo de su voz y el brillo de sus ojos, la ida a Puerto Natales, al Payne y a todas sus maravillas y atractivos, no la defraudaron.
Su esposo y colega abogado afirmó que “teníamos la idea de conocer todo Chile; llegar al otro extremo, conocerlo; tiene paisajes tan distintos a los nuestros” y tampoco ocultó su alegría por haber cumplido un sueño.
Camila nació en Talca, dijo, “pero he vivido en Arica desde pequeña” y Alejandro se definió como ariqueño de pura cepa, porque nació y creció en “la ciudad de la Eterna Primavera”.
“Es algo caro, un poco más que, por ejemplo, Macchu Picchu”, pero en esta región es distinto todo, partiendo por su gente, a la que calificaron como “amable”.