Como ya es tradición en la Iglesia Católica de Magallanes, cada 31 de diciembre se entrega el Premio por La Paz. Esto debido a que al inicio de cada año se celebra la Jornada Mundial por la Paz, con clara conciencia de que aquello es uno de los anhelos más hondos que Dios ha puesto en el corazón humano.
Es por lo anterior que la Iglesia de Magallanes quiere reconocer a personas o instituciones que son constructores de paz en la vida de nuestra comunidad regional.
Este año, la Diócesis de Magallanes fijó el Premio por La Paz, pensando en conmemorar los 50 años del Golpe de Estado de 1973, el cual significó una larga ruptura de la convivencia democrática, junto con una serie de dolorosas violaciones a los derechos humanos en nuestro país y otras consecuencias sociales, políticas y culturales.
En la carta “Memoria y Futuro. Construir el futuro con un renovado compromiso por los Derechos Humanos” (10 de agosto de 2023) el obispo de Magallanes, Óscar Blanco, señalaba: “Hacer memoria de los acontecimientos vividos en 1973 es asumir que hoy más que nunca tenemos la oportunidad de caminar para ser un pueblo que se reconoce en su historia y quiere seguir construyendo una historia en común que nos humanice y nos hermane. Es una exigencia de nuestra responsabilidad de ciudadanos para ir haciendo un país que, con lucidez e ilusión, construye su presente y su futuro”.
Por lo anterior, es que el obispo de Magallanes, en la eucaristía de las 19 horas de ayer, hizo entrega del reconocimiento del Premio por la Paz 2024, este año el reconocimiento recayó en tres personas que representan a muchas otras que durante el gobierno cívico-militar trabajaron por La Paz y se comprometieron en la defensa de la dignidad de las personas.
Los distinguidos fueron, Paulina Echeverría Suroff, asistente social, quien fue la delegada Episcopal para la Pastoral de Derechos Humanos del Obispado de Punta Arenas, y fue quien condujo las tareas y servicios de la Iglesia en este ámbito.
También fue premiado Clemente Gálvez Rivera, antiguo dirigente sindical de los trabajadores del petróleo y presidente de la CUT Magallanes, que en esos años fue una de las voces que se levantaron en defensa de los derechos de los trabajadores.
El tercer galardonado fue, Baldovino Gómez Alba, profesor, quien en sus tareas de servicio público ha sido un actor significativo en la reconstrucción de la vida democrática en la región, así como en el rescate y conservación de la memoria.
Finalmente, el obispo Blanco dijo que “nos sentimos honrados de reconocerlos con el Premio por la Paz 2024. Como Iglesia en Magallanes queremos animar a toda la comunidad regional a ser constructores de paz en las circunstancias propias de la vida de cada persona, pues la paz -en todos sus aspectos y dimensiones- es tarea de todos, y recordando la promesa del señor Jesús: ‘Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios’”.