l arquitecto Dante Baeriswyl recuerda: “Cuando era niño, uno iba a la escuela y a todas partes caminando. Luego, eso se fue perdiendo con el crecimiento de la ciudad”.
Por años, Punta Arenas fue considerada como la ciudad con mejor calidad de vida de Chile, hasta que en 2019, un estudio incorporó nuevas variables agrupadas en el concepto de Desarrollo Territorial.
Y una de las más importantes era precisamente, la posibilidad añorada por Baeriswyl y muchos otros, esa que habla de contar con servicios básicos -educación, salud, comercio y entretención- a una distancia caminable de no más de 15 minutos de la casa.
Y entonces Punta Arenas cayó de su pedestal. Su Índice de Bienestar Territorial arrojó un puntaje de 0,49 por debajo del 0,51 que es el promedio nacional y lejos del 0,65 del Gran Concepción.
Baeriswyl lo confirma. “Lamentablemente, vemos que se han ido generando importantes polos de crecimiento habitacional al final de las avenidas que van de cerro a mar. La avenida Frei en toda su extensión, de norte a sur, se ha llenado de proyectos habitacionales con muy poco equipamiento comunitario, como escuelas, jardines, comercios, lugares de esparcimiento, en fin todo lo que le da sentido de barrio a una comunidad”.
De este modo, las prolongaciones de calles como Enrique Abello, Ovejero, El Bosque, entre otros, se enfrentan a esta situación. “Pero también uno ve que en el Archipiélago Chiloé, se ha producido un crecimiento impresionante”, agregó.
Otro tanto, ocurre en el sector sur de Punta Arenas y hacia el sector rural de San Juan. “En el sector sur, este problema se repite y más hacia el sur, te encuentras con gran cantidad de nuevas viviendas emplazadas en sectores rurales y con problemas de alcantarillado, incluso”.
El presidente regional de la Cámara Chilena de la Construcción, José Alvarado, ha encabezado junto a la Corporación Ciudades, autora del Atlas de Bienestar Territorial, el estudio de una propuesta urbanística para superar este problema, un trabajo colaborativo con gran cantidad de actores locales y de largo aliento. “Lamentablemente, este trabajo debió detenerse, debido a la pandemia, justo cuando entrábamos en la etapa de las propuestas más concretas”, lamentó aunque enfatiza la voluntad de seguir trabajando en ello, cuando las condiciones se restablezcan.
Baeriswyl valoró este esfuerzo y da también algunas propuestas. “El plano regulador de Punta Arenas ofreció la posibilidad de generar nuevos microcentros urbanos, diferentes al centro histórico. Estos son el área en torno al Mall y en Pedro Aguirre Cerda con Martínez de Aldunate. Fue un avance muy importante, pero también sería bueno, sumar a ello, la posibilidad de generar un nuevo microcentro en torno a la Zona Franca”.