El ciberacoso o
ciberbullying es un flagelo que lamentablemente está presente desde hace
algunas décadas, con el uso masivo de las redes sociales. Con el acceso
a internet desde que nacen, muchos niños, niñas y adolescentes se ven
expuestos a ser víctimas de este hostigamiento. Algunos estudios indican
que un 36% de los estudiantes revelan haber vivido una experiencia
online negativa, de esos, sólo la mitad busca ayuda.
Pero
desde que se declaró la pandemia del Covid-19, y se suspendieron las
clases, prácticamente todos los menores de edad, o una gran mayoría,
comenzó a interactuar a través de una pantalla, en forma virtual. Un
escenario que si bien es cierto, contribuye en gran medida al
aprendizaje y a acortar las distancias, también puede prestarse para un
aumento de este problema. Con el auge sobre todo de las redes sociales,
hemos creado una vida “cibersocial” a la real: nuestra vida social. En
ella, las amenazas, los insultos y los problemas, se originan de una
forma mucho más sencilla y rápida que en la vida real.
Por
esa razón la Gobernación Provincial de Magallanes, a través de su OPD
provincial, (convenio Sename) ha comenzado una campaña contra
el ciberacoso, con diferentes establecimientos educativos y utilizando
las redes sociales. Al respecto la coordinadora de OPD, Daniela
Fuentealba, explica que “trabajamos continuamente en la promoción y
prevención, tanto equipo técnico proteccional, como sociocomunitario,
creando sistemas de alerta para abordar y prevenir de manera oportuna
aquellos actos y/o conductas que constituyan un riesgo, tanto individual
como del entorno de los niños, niñas y adolescentes que se vean
involucrados en situaciones de ciberacoso. Teniendo presente el riesgo
que esto implica y las graves consecuencias”.
El
gobernador provincial de Magallanes, Homero Villegas, expresó que “es
importante mantener una comunicación constante con los hijos e hijas,
educarlos en valores, fomentando el respeto y el buen trato hacia sus
compañeros y compañeras de curso. Y, por otra parte, cumplir con el rol
que les corresponde como adultos, ejerciendo un control y limitando las
horas que niños y niñas están frente al computador, tablet o celular y
facilitar la conversación, para que los niños tengan la confianza de
expresar siempre por lo que están pasando”.