“Los buenos vientos de la integración están despejando las nubes de la desconfianza”

El cónsul General de Argentina en Punta Arenas, Jorge Horacio Insausti, y su adjunto, Darío Helbert, han desarrollado una tarea que ellos califican como ardua y que no es otra que “hacer amigos” desde el mundo diplomático en Punta Arenas.

Los diplomáticos por estos días estuvieron abocados a las celebraciones de un nuevo aniversario del nacimiento e instauración de la “Revolución de Mayo”, en la capital de Argentina que, encabezada entonces por el general español Cornelio Saavedra, a quien secundara un grupo de patriotas transandinos.

Entonces, como dijo el cónsul Insausti, se escuchó, en su país “el primer grito de Libertad”, aunque quienes protagonizaron la Revolución de Mayo aún se declararan partidarios fieles del rey Fernando Séptimo, preso en Bayona, por mandato de Napoleón Bonaparte y quien coronaría como monarca de España a su hermano José, quien pasó a la historia como “Pepe Botella”, por su desmedida afición a la ingesta de bebidas alcohólicas.
Posteriormente, andando el tiempo, proclamarían la independencia definitiva de la corona de España el 9 de julio de 1816, en un proceso histórico si no similar, al menos paralelo al de nuestro país.

Esa unidad cultural se plasmó en la acogida otorgada por el general José de San Martín a los exiliados chilenos que huyeron a tierras transandinas después del Desastre de Rancagua y que vino a consolidar, en forma temporal, el dominio español en Chile. Y que culminó con el triunfo chileno – argentino en los llanos de Maipú.

BUEN MOMENTO

Insausti calificó como “un buen momento” las relaciones chileno – argentinas que se han dado en el último tiempo y que, en nuestra región se aprecia a simple vista en los miles de visitantes que llegan desde diversos punto de la Patagonia transandina en un “shopping travel” que ha tonificado al comercio puntarenense, en forma especial.

El diplomático agregó que habría que acentuar la voluntad política para profundizar el proceso de integración, ya que “en el papel está todo claro”, refiriéndose a los tratados firmados en 1984 y 2009, señalando que sería preciso superar el estado de morosidad que ambos países tienen con el proceso ya que éste se encuentra en su primera etapa y “ello es positivo para Chile y para Argentina”.
Reiteró que “la Cordillera de los Andes, la frontera misma, es un mero accidente natural” ya que la historia ha demostrado que ambos países tienen tradiciones y culturas comunes, raíces comunes y que, en la acción, han demostrado que son capaces de hacer grandes cosas, basados en la unidad de ambas naciones.
El cónsul argentino y su adjunto no ocultaron su admiración por la unidad de Europa, sacudida y ensangrentada por dos guerras atroces, registradas durante el siglo veinte y que, al cabo de un tiempo fue capaz de superar las divisiones y llegar a ser lo que hoy es, pese al retiro de ella protagonizado por Gran Bretaña recientemente.

HACER AMIGOS

Insausti recordó que, ya hace años, cuando estaba trabajando en Jamaica, la más pequeña de sus dos hijas le preguntó qué hacía él, que conversaba con tanta gente; que compartí un trago o una velada con otros tantos y desarrollaba una vida social intensa después de la jornada de trabajo.
Recordó que le respondió que él desarrollaba el trabajo, por cierto arduo, de “hacer nuevos amigos para servir a nuestra querida Argentina, para que la conozcan mejor a través nuestro y, así, aportar a un mayor entendimiento no sólo entre países, sino que, también, entre las personas”

¿Y EN MAGALLANES?
“Hemos hecho numerosos y muy buenos amigos. Hemos compartido en reuniones sociales, en actos religiosos, en celebraciones militares y hasta en la piscina del Club de Campo Leñadura, al que ambos cónsules calificaron como “una verdadera maravilla”.
También se destacó la actividad cultural conjunta; el diálogo necesario y en todos los niveles, para buscar soluciones a los problemas que esperan ser superados y la excelente disposición de las partes para transitar a las siguientes etapas de la integración binacional y birregional.
Respecto de la integración, el diplomático transandino reiteró que “yo soy optimista. Las oportunidades hay que aprovecharlas y los momentos actuales son inmejorables; quienes tienen la responsabilidad política de promoverla deberían demostrarlo. Y aquí, en el Consulado, hemos honrado ese trabajo y podemos decir que todos los actores han incentivado la integración, pero aún faltan las demás etapas de este proceso, que no es corto”
Y tampoco es fácil, se ha sostenido, ya que, pese a todos los esfuerzos desplegados a ambos lados de la frontera, quedan resabios y desconfianzas de otros tiempos, afirmaron Insausti y Helbert.
Es evidente que la relación entre Chile y Argentina ha mejorado en forma notable. Que la Patagonia lleva una cierta delantera en lo referido al proceso de integración. Que ha habido gestos importantes y emotivos, como la entrega por parte del gobierno argentino, representado al más alto nivel por cu Canciller y la recepción, por parte de autoridades chilenas del mismo rango, de la bandera que el teniente de Carabineros Hernán Merino Correo y sus hombres portaban cuando se produjo el lamentable enfrentamiento de Laguna del Desierto, hace más de medio siglo ya.

“Por eso nos alegra quelos buenos vientos que soplan el proceso de integración contribuyan a disipar las nubes de desconfianza de tiempos pasados y miremos como Europa, hacia el futuro común, y no hacia el pasado que, en cierta medida nos ha separado en algún momento”, dijo el Cónsul General de Argentina en Punta Arenas.
Y en forma metafórica, señaló, con emoción contenida, repasando su historia patria, su trabajo en diferentes partes del mundo, las miradas de su esposa y de sus hijas; los encuentros con tantos amigos magallánicos; la piscina de Leñadura; uno que otro pisco sour casero, compartido en más de un quincho, que no sólo soplan buenos vientos para la integración, sino que hay hasta un nuevo marco musical para tan importante labor y esos vientos han contribuido a disipar las nubes de la desconfianza del pasado.

Es que esa música siempre será más grata de oír y de escuchar que el bronco ruido del disparo de un cañón, por muy pequeño calibre que éste tenga y el cielo será más azul y el sol brillará más en  un cielo sin nubes de ningún tipo.

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