Múltiples emociones sostenidas en reunión que agrupó a maestros en dictadura

Un espacio para la memoria, en donde afloraron múltiples emociones, se convirtió ayer las dependencias del salón Gabriela Mistral de la Secretaría de Educación en Punta Arenas. Ahí, se congregaron más de 30 maestros, que desarrollaron la pedagogía en la década del 70 y 80 en nuestro país.

Los docentes fueron reconocidos por su loable labor, y recibiendo un obsequio; además de un desayuno, que les permitió compartir 

Quienes fueron profesores de la época, recuerdan que fue un momento complejo para ejercer su labor, porque al interior de los establecimientos había 

Julio César Pedrol, quien jubiló el año 2013, realizó clases en la escuela Juan Williams de Punta Arenas. Reconoció en la instancia, que “estaba todo controlado, desvertebraron la educación pública y la llevaron a las Municipalidades. Diría que estábamos siempre fiscalizados, mirándonos que era lo que hacíamos, en el aula. Había temor, había miedo, pero siempre, le entregamos a nuestro alumnos lo mejor de nosotros para formarlos porque estuvimos de todas maneras, durante la Dictadura ‘esculpiendo espíritus’, formando personas. Esa era nuestra tarea y la cumplimos”, puntualizó.

Por su parte, Juan Torres Toro, profesor jubilado, recordó que él “fue detenido el 11 de septiembre de 1973, tipo 9 de la mañana, muy temprano. Estuve hasta marzo del año siguiente en la ciudad de Porvenir. Había alrededor de cerca de 50 presos políticos y lo más importante fue que se negó la presencia de presos políticos en la ciudad”

Respecto al desarrollo de esta actividad, el Seremi de educación, Valentín Aguilera Gómez, reconoció que “este espacio es también de reconocimiento para la  labor de muchos docentes que vivieron profundas dificultades para el momento del Golpe militar; y valorable, porque muchos de ellos fueron también constructores de la democracia que hoy tenemos, muchos fueron directores, tuvieron distintos roles dentro del Magisterio y también, dentro del sistema educacional”.

Una instancia, en donde, afloraron las emociones, que fueron compartidas por los maestros, quienes demostraron que en aquella época, sólo contaban con la tiza y el pizarrón, como su única arma, para continuar impartiendo sus conocimientos.

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