El paro de funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), iniciado el 17 de octubre de 2025, ha generado crecientes consecuencias en la industria ganadera nacional, con especial alerta en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
Según la Asociación Gremial de Plantas Faenadoras Frigoríficas de Carnes de Chile (ChileMeat), las pérdidas acumuladas por la paralización alcanzan ya los US$ 8 millones, concentradas en regiones del sur como Los Ríos y Los Lagos.
Aunque el SAG informa que cerca del 80% de sus funciones han retomado la actividad, un 20% de los procesos, principalmente aquellos vinculados a las plantas más grandes, opera con capturas limitadas, generando un cuello de botella en toda la cadena productiva.
Impacto en Magallanes
En Magallanes, donde se exporta carne y subproductos de origen animal, cualquier demora en la certificación sanitaria o zoosanitaria puede convertirse en un obstáculo grave en plena temporada alta. Las cámaras productivas regionales advierten que el retraso de procesos críticos puede:
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Encarecer costos de alimentación del ganado.
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Generar pérdidas de peso óptimo del ganado.
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Provocar cuellos logísticos en envíos a puertos del sur y rutas antárticas.
A nivel internacional, mercados como Japón, Corea y Europa han advertido sobre posibles demoras o incumplimientos, elevando el riesgo de la ruptura de la cadena de pagos con los productores y afectando el empleo en las plantas faenadoras. Además, se estima que los ingresos variables de los trabajadores han caído hasta en un 30% debido al menor volumen procesado.
Orígen y Continuidad del Conflicto
El paro se inició el 17 de octubre, impulsado por la Asociación de Funcionarios del SAG (Asfusag), que reclama mejoras laborales y una reestructuración del organismo. Sus demandas incluyen la homologación de sueldos con otros servicios fiscalizadores, revisión de grados y asignaciones, y una dotación reforzada en zonas aisladas.
Aunque la Afsag anunció la deposición de la movilización tras un acuerdo con la autoridad, Asfusag mantiene la paralización, rechazando lo ofrecido como insuficiente.
El Ministerio de Agricultura y la Dirección Nacional del SAG mantienen mesas de diálogo abiertas, mientras productores, exportadores y gremios urgen una solución para evitar la pérdida de competitividad nacional y secuelas estructurales en las exportaciones regionales.