El monitoreo, parte de la campaña científica 2025-2026, se ha concentrado en bases estratégicas como Escudero y O’Higgins, utilizando laboratorios móviles capaces de realizar análisis de PCR en tiempo real. Esta capacidad operativa permite confirmar casos in situ y evaluar el riesgo para la biodiversidad de uno de los ecosistemas más frágiles del planeta.
Estado de Situación: Puntos Críticos y Especies Afectadas
Los hallazgos de esta temporada revelan una dispersión del virus en diferentes sectores de la Península Antártica:
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Base O’Higgins: Se confirmaron casos positivos en lobos finos antárticos. Además, existen ejemplares sospechosos de pingüinos papúa bajo observación.
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Base Escudero: Se han registrado aves marinas y pingüinos muertos. Si bien son considerados sospechosos, aún no arrojan resultados positivos confirmados.
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Bahía Margarita: Se detectó la presencia del virus en un cormorán antártico.
Evolución del Virus en la Antártica
La trayectoria del H5N1 en el extremo sur ha mostrado una progresión constante desde su llegada al Cono Sur en 2022:
Vigilancia Permanente y Ciencia de Vanguardia
El equipo de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile destacó que, a diferencia de años anteriores, hoy se cuenta con una infraestructura de diagnóstico en terreno que incluye el apoyo logístico del Buque Betanzos.
Esta vigilancia no solo busca proteger a la fauna local, sino también prevenir que el virus se propague hacia otras zonas o incluso afecte a las dotaciones humanas que operan en las bases antárticas. Los científicos enfatizan que la permanencia del virus por tres años consecutivos obliga a repensar las estrategias de conservación y los protocolos de bioseguridad en la región.