Si
bien es cierto que este ha sido un año muy particular, también es
cierto (y altamente probable) que destinos alejados de grandes urbes,
emplazados en la naturaleza y con un gran condimento de tranquilidad,
acaparen todas las miradas durante las próximas vacaciones de verano.
Desde hace algunas décadas, lugares como la Patagonia (tanto la
Argentina como la chilena) son parajes que se visitan todo el año, no
solamente en invierno.
Bariloche
es uno de los destinos más tradiciones del sur argentino por su fácil
acceso y porque a pocos kilómetros de la ciudad, ofrece muchos
atracciones; incluyendo otras ciudades como Villa la Angostura, San
Martín de los Andes, Villa Traful y el camino de los siete lagos.
San
Carlos de Bariloche (también denominado como “La Suiza Argentina) es
uno de esos lugares en donde el tiempo se va volando. Sus límites
naturales de montañas y lagos promueven todo tipo de actividades al aire
libre. Aunque también si el clima no acompaña, la ciudad cobija a los
turistas con sus chocolates, bares y restaurantes.
Un recorrido interesante es partir de la ciudad con rumbo a unos de los hoteles más icónicos de la Argentina: el Llao Llao. La Avenida Ezequiel Bustillo, en honor a quien fuera el primer responsable de la administración de los parques nacionales, tiene curvas, contra curvas y más
curvas, hasta que después de unos 31 kilómetros se llega al hotel.
Durante todo el trayecto se bordea el Lago Nahuel Huapi que no solo se
destaca por su belleza sino también por su tamaño y profundidad: tiene
unos 557 kilómetros cuadrados se superficie y 464 metros de profundidad;
está a unos 700 metros de altura sobre el nivel del mar. Tanto locales
como turistas recrean en forma constante la mística historia de
“Nahuelito” que en la década del 20 en el siglo pasado atrajo la atención
hasta del zoológico de Buenos Aires. Una antigua leyenda india decía
que en estas aguas había un monstruo llamado “cuero”. Era grande y tenía
un lomo tipo joroba que emergía del agua aunque el animal estuviese
semi sumergido. Hay fotos que podrían comprobar la vieja leyenda.
A metros de nuestro destino encontramos a la Iglesia “San Eduardo” que fue construida por Alejandro
Bustillo (hermano de Ezequiel) en el año 1938. Si bien su estilo es neo
gótico, los materiales que se utilizaron para su contracción son de la
zona. Puerto Pañuelo no tiene muchas lanchas amarradas, pero desde allí
salen excursiones privadas para visitar sitios cercanos a los que se llega más fácilmente por agua que por tierra.
Alex Macipe