Bienestar y calidad de vida de las comunidades

La
presencia de representantes de pueblos originarios en la Provincia
Antártica Chilena, es sin duda, un privilegio para quienes habitamos
esta tierras, en tanto nos posibilita estar en contacto directo con
quienes de mejor manera encarnan el testimonio del principio vivo de la
historia austral y al mismo tiempo, representan una responsabilidad
relevante en cuanto a la valoración que hacemos de nuestro patrimonio
humano hoy vigente a través de jóvenes y adultos que llevan la misión de
extender y resguardar un legado fundamental para la región y el mundo.

Es
en este contexto de profundo respeto y aprecio por la cultura del
pueblo canoero y hoy también, de otras etnias arraigadas en Puerto
Williams, que asumimos como propio el compromiso de velar por su
bienestar en el más amplio sentido.

Este
respeto y reconocimiento genuino no es nuevo, se ha manifestado a lo
largo del tiempo y en el trato diario. No podría ser de otra manera si
he tenido la oportunidad de convivir y compartir muchos momentos e
instancias como vecino y también desde la docencia.

Cultura,
patrimonio y educación resultan tan importantes como la calidad de vida
que podamos propiciar en toda su extensión a las comunidades,
particularmente en la actual situación de emergencia sanitaria que
enfrentamos.

Es
así como hemos estado acompañando y asegurando las condiciones de vida
de vecinas y vecinos desde un primer momento a través de las más
diversas medidas adoptadas que han sido recomendadas por la autoridad
sanitaria.

En
este sentido, la responsabilidad local demostrada por la población ha
sido ejemplar, si tomamos en cuenta, especialmente, el carácter de
urgencia y la preocupación que significa enfrentarnos a un escenario
desconocido para todos y que afecta con mayor fuerza a los grupos de
personas más vulnerables como los adultos mayores.

Y
si la salud y las medidas preventivas han sido el eje transversal
durante estas semanas, también nos hemos preocupado de llevar
tranquilidad a las familias y su entorno, acompañándolas en este
complejo momento.

Hace
unos días, junto a funcionarios de la Corporación Nacional de
Desarrollo Indígena y la Gobernación Provincial Antártica, en
colaboración con dirigentes y la propia comunidad estuvimos entregando
diversas ayudas sociales precisamente para las personas pertenecientes a
los pueblos originarios, con entrega prioritaria a adultos mayores,
jefas de hogar, embarazadas y personas en situación de discapacidad.

Ayuda
similar fue entregada a alumnos locales gracias al apoyo de la Junaeb y
en colaboración con el Ministerio de Educación, fue posible llegar a un
grupo importante de estudiantes con computadores portátiles para
fortalecer los procesos educativos. La tarea desarrollada en beneficio
de los leñadores y su sacrificada labor de llevar el insumo para la
fuente de energía de los hogares ha sido otra de las acciones llevadas a
cabo.

La
preocupación por las condiciones de salud y bienestar de las familias
de la Isla Navarino ha sido permanente y constante, reforzada durante
estos meses gracias al trabajo conjunto con las instituciones locales,
sus funcionarios y colaboradores. Esfuerzo y generosidad de muchos que
han comprendido que el desafío de mitigar los efectos directos e
indirectos de la pandemia es una tarea y responsabilidad de todos porque
finalmente, se trata de la salud de nuestras comunidades.

La
situación no ha sido fácil para nadie y sabemos muy bien que las
necesidades son muchas y todas merecen atención, y en esa tarea, la de
llegar a todas ellas es lo que concentra nuestros esfuerzos.

Enfrentamos
tiempos complejos que solo se pueden sobrellevar con una comunidad
unida, respetuosa, comprensiva y sensible respaldada por una historia
que nos enorgullece y que honramos.

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