Esto viene a acelerar un proceso que hace años se veía lejano:
la posibilidad de cierre
de una actividad productiva que desde que llegó a Magallanes -en 2012-
contribuyó a la disminución del índice de cesantía regional y potenció
la pujante economía regional para instalarla en una de las con mejores
prospectivas a nivel país.
Pero
lo anunciado hace pocos días en este mismo Diario El Pingüino y
calificado como “noviembre negro” está ad portas de ocurrir. En
Magallanes se tiene una gran conciencia ambiental y de ello estamos
todos de acuerdo, como también de lo importante que es más mantener
nuestras áreas como las más prístinas del planeta. Pero también todos
estamos de acuerdo en que es sumamente necesario aprender a convivir de
manera eficiente en la zona más bella del mundo.
¿Y cómo convivir? Respetándonos.
En
Magallanes hay cabida para todos. Todos podemos habitar. E
históricamente hemos visto, por ejemplo, cómo la ganadería ha sido capaz
de convivir con la actividad minera y las faenas petroleras, tres
actividades económicas primordiales en le crecimiento que ha tenido
nuestra región.
Ante
la diversificación de actividades económicas, en Magallanes en la
última década también se ha sumado la acuicultura, a la que se le están
exigiendo altos estándares para el cumplimiento de las normativas
medioambientales.
En
el último lustro, la actividad minera del carbón ha jugado un rol
fundamental en el desarrollo económico y social de la Región de
Magallanes. Las cifras indican que más del 90% de los puestos de trabajo
que tiene la empresa corresponden a mano de obra local y más de 200
Pymes regionales contratistas son parte de esta cadena productiva.
Por
eso nos preocupa el anuncio de paralización de las obras. Por eso nos
aterra qué pueda ocurrir en el “negro noviembre” que se nos aproxima a
pasas agigantados.
Desde
hace algunos, meses más de 600 familias se han visto afectadas por
pérdidas de empleos. En ellas hay futuros que se han visto truncados.
Entre los trabajadores ya hay resignación, pero también desesperanza, ya
que se vienen abajo muchos proyectos familiares inconclusos.
Estamos
ante un contexto económico complejo a nivel nacional y regional. El
anuncio de la paralización de Mina de Invierno es un hecho grave y que
establece un precedente preocupante para la inversión y el desarrollo de
futuros proyectos.
La
noche del miércoles todos los noticiarios nacionales abrieron con la
información, que si bien emanaba desde Valdivia afectaba a la Región de
Magallanes y Antártica Chilena.
El
tema se está tornando en una lenta agonía, que afecta mucho el
desarrollo de una región, que hoy ostenta los mejores lugares en todos
los rankings nacionales de productividad, pero que podría caer al
despeñadero. Solo en junio, 230 personas habían perdidos sus empleos y
de aquí al “noviembre negro” esa cifra se podría cuadruplicar. Temen que
octubre sea el mes más doloroso y eso lo vamos a resentir todos por
acá.
Este es un oscuro precedente que podrían tomar en consideración cualquier futura inversión privada o cualquier proyecto de explotación y exploración en la Región de Magallanes y Antártica Chilena.