Si para nosotros resulta irrisorio, para los bolivianos no lo es
tanto. La noticia conocida hace algunas horas no era para dejar pasar, porque
por muy sabrosa que sea también llama a la reflexión.
Ocurrió en el altiplano, donde líderes aimaras obligaron a su alcalde
a vestirse de mujer con las ropas tradicionales de las “cholas” paceñas (así se
les llama) como castigo por su mala gestión.
En el municipio de Caquiaviri, a 90 kilómetros de la ciudad de La Paz,
el alcalde Bruno Álvarez fue vestido con pollera y manta y obligado a dar una
vuelta por la plaza del pueblo, como una sanción por las irregularidades en la
administración de los recursos económicos.
Bruno Álvarez debió ponerse una pollera (falda) amarilla, manta del
mismo color, un sombrero tipo bombín y un aguayo (tela empleada por las mujeres
para portar mercancías o bebés a la espalda).
“Decidieron castigar al alcalde por algunos temas internos, como su
mala gestión y su (supuesto) apego a la corrupción”, explicó el diputado Rafael
Quispe, quien tomó fotografías del alcalde vestido de chola y las ha difundido
en las redes sociales para denunciar el suceso.
El regidor castigado es hermano de una ex diputada del oficialista
Movimiento al Socialismo (MAS) que, según Quispe, está implicada en el fraude
millonario del Fondo Indígena, un organismo que destinó altas sumas para
proyectos de desarrollo que nunca llegaron a ejecutarse.
“Vestirlo de mujer es una forma de castigar, se afecta la dignidad de
la mujer, es una forma de discriminación, pero ellos lo hicieron para
castigarlo. Lo hicieron pasar por cada esquina del pueblo”, aseguró el
legislador.
Usted saque conclusiones, pero de seguro si la medida se aplicará en
Chile, varios tendrían que vestir con ropa de mujer por su deplorable gestión
y, porque no, varias mujeres también deberían ser castigadas con vestuario
masculino. Yo, paso…