Primeros acordes
Sus inicios se dieron de la mano de su madre, quien era profesora del Conservatorio Provincial de Santa Cruz, de Río Gallegos.
Entrevistada
por Diario El Pingüino , Salinas comenta que “fue natural que había un
piano en casa y ella siendo profesora, que ella me llevara al
conservatorio y empezara mis clases ahí”.
Sin
embargo por aquel entonces, donde no existía el internet, Daniela
señala que poca idea tenía de lo que sería una carrera como pianista
profesional, ni aún si era lo que deseaba para sí. “Había un cuerpo de
profesores en la institución, pero ninguno se había dedicado
profesionalmente al piano, a hacer conciertos. No tenía una referencia
inmediata de la profesión, por lo cual, ni siquiera me planteaba
dedicarme a eso. Hice el conservatorio, pero en todo ese tiempo no me
plantée jamás ser pianista ni dedicarme a eso”.
Al
momento de terminar su educación escolar, coincidente con su término de
estudios en el conservatorio, llegaba la elección de qué estudiar y fue
ahí donde se inclinó por el camino musical, de ahondar en los
conocimientos musicales por sobre otros intereses que tenía en esos
momentos. “Dije, bueno, voy a profundizar mi formación musical, aún sin
saber qué iba a hacer después como proyecto a futuro”. Esto la llevó a
Buenos Aires a estudiar dirección orquestal.
Sin
embargo, ya realizando labores de dirección orquestal, en la práctica,
Daniela menciona que “me di cuenta que tampoco quería hacerlo (ríe). Fue
bastante ensayo y error. Bastante buscar. Haciendo y transitando
distintos caminos, me di cuenta que todo el tiempo lo que yo quería
hacer era tocar el piano”.
Inspiraciones e interpretaciones
Para
la presentación que dará hoy en Punta Arenas, estará interpretando
músicas de estilos distintos, de los compositores Rachmaninoff,
Villa-Lobos, Gershwin y Grieg, quienes han marcado de una u otra manera
su camino musical.
“Rachmaninoff
es digamos el compositor que más tiempo ha pasado conmigo. Creo que si
hubo un compositor que me impulsó a seguir estudiando piano fue
Rachmaninoff. Me acuerdo de que en esa época yo tenía unas grabaciones
con varios pianistas tocando un montón de piezas de piano solo de
Rachmaninoff y yo escuchaba esas grabaciones mil veces. Me parecían unas
obras maravillosas, hasta el día de hoy, y eso siempre me acompañó. Fue
un compositor del que estuve enamorada desde los 14, 15 años, entonces
siempre lo estudié. Siento que su música me interpela constantemente y
siento una especial empatía con su música”.
A
Villa-Lobos lo conoció más tarde y Salinas comenta que no fue un amor a
primera vista. De la mano de uno de sus maestros, el brasilero Luiz de
Moura Castro, conoció la música de Villa-Lobos escuchándolo a él y a sus
otros alumnos. “Una vez que empecé a tocarla, me encantó. Pero fue como
de a poco”. Sin embargo, el único disco que ha grabado es todo música
del compositor brasileño. “Fue un homenaje a este maestro que lo he
querido muchísimo. Villa-Lobos me parece que ha compuesto de una manera
muy creativa para piano, con mucha
imaginación. Y resulta que es muy prolífico, tiene una cantidad de
obras compuestas descomunal. Si juntaras todo lo que escribió para
piano, podrías estar tocando exactamente siete horas”.
En
otra esquina, está Gershwin, compositor de incontable cantidad de
canciones calificados ya como estándares de Jazz y que hasta el día de
hoy se reinterpretan en todo el mundo. “A mí, siempre me gustó el Jazz. Y
creo que me hubiera gustado mucho ser una pianista de Jazz, que no lo
soy. No solo Gershwin, también toco compositores como Kapustin y otros
así, cuyo lenguaje está completamente identificado con el Jazz. En el fondo, me gusta muchísimo tocar esa música, la disfruto un montón y creo que es mi manera de quitarme el deseo de ser una pianista de Jazz”.
Gustosa
de esta música y el género, Salinas comenta que “un tiempo yo trabajé
en un bar de Jazz de Buenos Aires, icónico, muy famoso. Ahí yo producía
un ciclo donde los conciertos mezclaba músicos de Jazz y de música
clásica. Ellos se intercalaban y el músico de Jazz improvisaba sobre la música clásica que tocaba el otro músico. Siempre había un momento de colaboración donde tocaban juntos”.
Por
último, interpretará al noruego Edvard Grieg, reconocido como uno de
los principales referentes del romanticismo tardío. “Grieg tiene una
impronta de mucha nostalgia, es un compositor que me parece que le gustó
mucho Schumann, incorporó cosas del lenguaje de Schumann. Voy a tocar
una pieza de él, muy bella, un nocturno. Esta mezcla entre el lenguaje romántico e impresionista, Grieg ahí se ve plasmado”.