En nuestro peor momento

Y, en eso parece que el Presidente Sebastián Piñera no aprende la lección de estos 50 días de crisis.

El martes,
un grupo de manifestantes llegó hasta el restaurante Amaia, en la
comuna de Maipú, para realizar una protesta luego que el Mandatario
diera punto de prensa en el local anunciando un bono de $ 100 mil que
beneficiaría a familias vulnerables.

En
el lugar, las personas también criticaron al dueño del restaurante, el
chef José Luis Calfucura, por haber recibido al Jefe de Estado, a pesar
de los tratamientos que ha sufrido la comunidad mapuche, especialmente
por la muerte del comunero Camilo Catrillanca.

En respuesta, Calfucura aseguró que para ese día tenía pactada una reunión con autoridades de Corfo y del Ministerio de Economía, y que sólo cinco minutos antes que comenzara la actividad le avisaron que llegaría Piñera.

¿Para qué se hizo eso? ¿Los asesores de Piñera están más confundidos que él?

Muchos hablan de que el Gobierno no aguanta el desgaste y que antes de fin de año podría haber novedades. ¿Será la mejor salida?

Pero quedan dos años y vivir con incertidumbre cansa, agota, termina enfermando.

Nuestro
centro en Punta Arenas, nuestros locales comerciales están tapizados de
latas. Las farmacias, los bancos, las empresas de telefonía. Ya ni
siquiera se puede “vitrinear”. Es impresentable. Pero ese es el material
para protegerse en el Chile de hoy. La lata.

La
gente sigue insegura. En Magallanes, muchos pequeños y medianos
empresarios del centro no pueden conciliar el sueño, porque no saben qué
va a pasar durante las noches o las madrugadas.

En
otras partes se están blindando los servicios hospitalarios, dado lo
ocurrido hace poco más de una semana en Coquimbo. ¿De qué estamos
hablando?

Y, ¿Piñera qué hace? Se enfrasca en una polémica absurda con un chef mapuche en Maipú.

Y
para rebasar, formalizaron al concejal Karim Chahuán, militante de RN
(y no es irrelevante de qué partido es). El oriundo de La Calera fue
detenido por su participación en saqueos. ¿Se dan cuenta? A Piñera no lo
están ayudando mucho, ni siquiera en su mismo sector.

En
50 días se han atacado 206 cuarteles de Carabineros, ya no hay respeto
por la autoridad policial. 1.354 carabineros lesionados, de ellos 58 con
impactos de bala y qué hace ahí el Instituto de Derechos Humanos
(INDH)… Nada pues. Si ese organismo no fue creado para proteger los
verdaderos derechos de las personas.

¿Usted
sabía que no puede recurrir al INDH en caso de ser violentado por
encapuchados? ¿Usted sabía que en caso de que le quemen su casa o le
saqueen su negocio, usted no puede recurrir al Instituto Nacional de
Derechos Humanos?

Van
más de 50 días y aún el Ministerio Público no hace su pega. Porque a
diario no vemos enjuiciamientos a quienes han cometido miles de actos
delictuales en estas siete semanas.

Los
fiscales señalan que los saqueos a supermercados son hurtos en lugares
no habitados, no son robos, porque en eso locales no vive nadie.
Entonces, ¿de qué estamos hablando? Le estamos dejando en bandeja el
país al lumpen, al anarquista, al jovencito de la barricada (con
militancia política en algunos casos) para que siga delinquiendo. A
ellos, se les prohíbe participar de manifesta
ciones
y lo siguen haciendo. En Punta Arenas ya hay una decena que han sido
formalizados, dos y hasta tres veces por desórdenes y ahí siguen… Con
prohibición de manifestarse.

Las penas son bajas y de ahí el recurso judicial de la salida alternativa, para que el delincuente siga libre en las calles.

Acuérdese estimado lector que casi todos los saqueadores quedarán libres.

Los carabineros dicen estar sobrepasados y en algunos casos ante masivas hordas de delincuentes prefieren retroceder.

Esto se desbordó y hace rato y hay sectores políticos que son cómplices de aquello, porque sacan la calculadora y ven que les conviene mucho que ya en Chile no exista estado de derecho y que la cosa para Piñera sea ingobernable.

Hace
mucho rato que las instituciones en este país no funcionan y todos
hacen vista gorda, porque sacan la calculadora y ven qué es lo que les
conviene.

Mire
esta cifra: 11.554 personas heridas en las manifestaciones. Y ¿qué pasó
ahí? Simplemente un mal actuar de las policías. No estaban preparados.
No supieron ejecutar su trabajo.

Y
si de economía se trata… El peso chileno se sigue depreciando, mientras
el dólar no baja de la barrera de los $ 800. El Banco Central está
desesperado. Ya no sabe qué hacer.

La cesantía aumentó y va a seguir en ascenso en los próximos meses.

La
inflación nos podrá llevar el costo de la vida a valores impensados. Y,
¿qué va a tener que hacer el chileno de clase media que esté endeudado?
Aumentar su morosidad. Porque no ve otra salida. Esa es su dura
realidad.

La confianza empresarial cayó a su peor nivel.

Muchos
sectores desean la caída del Mandatario. Algunos creen en las viejas
tesis revolucionarias y llevan a recrear fantasmas añejísimos, que nos
situaron en nuestros peores días de la historia de Chile. ¡No han
aprendido nada! ¿Dicen que las heridas no han cicatrizado? ¿Y qué han
hecho desde ambos bandos para curar heridas? ¡Absolutamente nada! Porque
sacan la calculadora y se dan cuenta de que lo que está pasando les
puede generar dividendos.

¡No han aprendido nada! porque son egoístas y justifican la misma violencia que denuncian.

A ellos nadie les cree. No señores, los fantasmas dejémoslo para cuentos o novelas de misterio, para nada más.

Pero
por eso mismo en la oposición no se ponen de acuerdo, porque hay otras
mentes más pensantes que también sacan su propia calculadora y se dan
cuenta de que la violencia no otorga saldo favorable.

Por
eso muchos valoran los dichos del ex Presidente Ricardo Lagos, quien
aseguró que “hay un déficit de ciertos sectores de la izquierda que no
han sido claros respecto a la democracia y los Derechos Humanos”. Y eso
les molestó mucho, especialmente al Partido Socialista (PS).

Pero cuanta razón tiene Lagos. No es el momento de echar más bencina. 

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