Tal como un guión de una película de terror comenzó la rutina de Jani Dueñas en la tercera noche festivalera.
Sí,
era la primera mujer en decir presente en el humor de esta edición del
Festival de Viña, pero terminó siendo la primera en ser pifiada este
2019.
La voz de Patana en 31 Minutos, no pasó la prueba y se quedó con las ganas de triunfar en la Quinta.
“Oye,
déjenme contarles algo” dijo Dueñas en medio de su rutina cuando ya se
escuchaban los reclamos del público, a lo que estos rápidamente gritaron
“¡no!”.
Tras varios intentos, la comediante no pudo dar vuelta la página y pasó a mejor vida en el certamen viñamarino.
Pero vamos por parte y analicemos la rutina, o mejor dicho, la crónica de la muerte anunciada de Dueñas.
Primero,
la comediante comenzó a citar capítulos de “Grandes fracasos de ayer y
hoy”, su especial de comedia para Netflix, que fue reconocido por la
revista Time como uno de los 10 mejores del 2018. Esto demuestra que el
Monstruo no sabe de éxitos previos y si en el momento de la verdad solo
vale su conexión con el público.
Eso
sí, el público le dio varias oportunidades, se llevó algunos aplausos
de “salvavidas”, pero lamentablemente no logró salir a flote.
Más
adelante apeló a un discurso feminista, con que consiguió aplacar en
algo al respetable, pero en definitiva, el público se vino en su contra
cuando dijo que “los hombres ya pasaron de moda”
Finalmente,
debió pedir la intervención de los animadores y dejar el escenario
abruptamente. Pese a todo, los asistentes en las primeras filas del
anfiteatro aplaudieron para que no fuese tan dolorosa la caída. Se ha
visto salir humoristas bajo peores condiciones.
Para
que se entienda mejor, comparemos lo hecho por Dino Gordillo y por la
labor de Jani Dueñas. La cosa es simple, lo de Gordillo fue una rutina
anticuada, un artista que no se actualizó, pero que goza de un talento
indiscutible: manejo del escenario y de los tiempos. Dueñas está en
línea con los temas de hoy, pero carece de ritmo.
Una
apuesta arriesgada que no dio frutos, con un humor de nicho que puede
funcionar muy bien en teatros y en la plataforma de streaming, códigos
que generan complicidad con la audiencia, pero que quedó lejos de
satisfacer a un público masivo.
Pero
no por el hecho de que sea feminista o que tocara temas delicados le
iría mal. Ya tenemos el ejemplo de Natalia Baldevenito. En definitiva,
el humor femenino funciona y mucho.
Otra
de las buenas exponentes femeninas es Belén Mora, que deslumbró en
Olmué, pero a Dueñas lefaltó algo importante y que no muchos entienden,
esto es un festival de la canción y la rutina del humorista tiene que
tener ese toque de verano, ese toque de fiesta viñamarina.