La sana costumbre patagónica de tomar mate

De amargo sabor, endulzado con
azúcar, miel  o estevia, las propiedades
de la yerba mate se han divulgado por el mundo; en Magallanes, se toma desde
casi toda la vida. ¿Por qué nos estamos acostumbrando a matear?

Al comienzo era en las playas
del litoral central donde se podía observar a los veraneantes argentinos que a
pesar del calor, llegaban a tomar sol acompañados de los infaltables termo y
mate. Con el tiempo, los chilenos pasaron de la extrañeza a la imitación y por
que no, a la apropiación de esta costumbre vecina.

Argentinos, uruguayos y
paraguayos, han hecho por años de esta infusión todo un estilo de vida. El
desayuno no pasa por el café o el té. Cada día debe comenzar infaltablemente
con unos buenos “verdes”.

En esta parte del territorio
nacional, estamos más acostumbrados. La solitaria pampa patagónica, se ilustra por
lo general, junto a una tetera o “pava” sobre el fogón siempre a la espera de
cebar un buen mate, por eso es que en Magallanes, la tradicional bebida se ha
tomado como propia (lo mismo ocurre en Aysén), transformándose en un símbolo de
la gente de la región.

El atractivo mate

Podrían ser las propiedades
adjudicadas a la yerba. Los orígenes del mate se remontan a los nativos
guaraníes, quienes utilizaban las hojas de esta yerba como bebida, pero también
como objeto de cambio con otras comunidades. Para esta etnia, el árbol de yerma
mate era todo un regalo divino. Fueron los conquistadores quienes aprendiendo
el uso y las virtudes de la yerba mate, popularizaron y divulgaron su consumo.
Más tarde, los jesuitas serían los responsables de oficializar el tomar mate,
costumbre que hasta nuestros días no sólo se ha mantenido inalterable, sino que
además, cada día trasciende fronteras, donde es posible encontrar en casi
cualquier almacén o supermercado del mundo algún tipo de yerba mate.

Según consigna la popular marca
Taragui, una de las más reconocidas en Argentina y Latinoamerica, la palabra
“mate” viene del guaraní “Caa¬mate” (“Caa” sería planta o hierba, y “mate” se
refiere a la calabaza donde la bebían). Otros pueblos como los los incas, los
charrúas y aún los araucanos adoptaron el mate gracias a trueques con los
guaraníes. Para los indígenas, el árbol de mate era un regalo sagrado de los
dioses, y de hecho el mate tenía para ellos un significado especial y
espiritual, además de su valor nutritivo.

Conocida científicamente como
Ilex paraguariensis, tal como la registró el botánico Augusto Saint Hilaire, en
1822, la yerba mate pertenece a la familia botánica de las Aquifoliáceas y en
estado natural en el monte puede alcanzar unos 20-25 m de altura. Los pueblos
originarios obtenían de esos ejemplares silvestres la materia prima para
elaborar un alimento estimulante fundamental para ellos conocido como
“Caá-Mati”. Entre otras denominaciones comunes para esta especie figuran: yerba
mate, té de los jesuitas(en castellano); ka’a; kaingangue (en guaraní) y
congonha, erva mate (en portugués).

Propiedades

Potente antioxidante.

Las infusiones de yerba mate
poseen un gran poder antioxidante debido a su alta concentración de
polifenoles. Los polifenoles mejoran las defensas naturales del organismo y lo
protegen del daño celular.

Fuente de Vitaminas

La yerba mate contiene vitaminas
del grupo B.

El cuerpo necesita 13 vitaminas,
8 de ellas pertenecen al grupo B, que son esenciales para las funciones
corporales como la producción de energía y de células rojas de la sangre.

Fuente de Minerales

La yerba mate contiene potasio,
un mineral esencial  y necesario para el
correcto funcionamiento del corazón; y magnesio, que ayuda al cuerpo a
incorporar proteínas.

Efecto energizante

Contiene xantinas (cafeína,
teobromina, teofilina), son compuestos que estimulan el sistema nervioso
central y  promueven la actividad mental,
y aumentan  los niveles de  energía y la concentración.

Ayuda a disminuir el colesterol malo

Los resultados de un estudio
científico realizado por equipo de investigadores de la Universidad Juan
Agustín Maza, de Mendoza confirmaron que el consumo de la yerba mate ayuda a
reducir el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos.

Cuestión de gustos

Todo un arte y una verdadera
ciencia el alcanzar a disfrutar un mate como Dios manda. La clave, depende de
varios factores, pero fundamentalmente tiene que ver con los gustos propios del
cebador. 

Mates más suaves:

Si queremos disfrutar de un mate
suave, la yerba mate tradicional (con palo) es una buena opción. En promedio,
las marcas del mercado tienen un 70 % hojas secas y trituradas y un 30% de
palo.

Según el Código Alimentario
Argentino, tiene que tener al menos un 65% de hojas desecadas, rotas o
pulverizadas y no más de un 35 % de palo.

Mates más intensos:

Para los que gustan de un mate
más fuerte, duradero y de sabor intenso, la opción es utilizar la yerba mate
sin palo. El Código Alimentario Argentino establece que la yerba mate sin palo
debe tener no menos de un 90 % de hojas desecadas, rotas o pulverizadas y no
más de un 10 % de palo.

Yerba mate compuesta

Contiene hierbas como el boldo,
tilo, manzanilla, poleo (entre otras).

A las propiedades antioxidantes
y energizantes de la yerba mate , se suman las propiedades de las hierbas
naturales.

Algunas pueden tomarse después
de una comida, ya que muchas de estas hierbas son digestivas. Otras producen
una sensación reconfortante, relajante y de bienestar. El Código Alimentario
Argentino dice que cada paquete debe contener hasta un 40% de hierbas
aromáticas , el 60% restante deberá contener yerba mate.

Yerba mate saborizada

Para los que prefieren ir
cambiando los sabores y no gustan de los mates amargos e intensos , pueden
encontrar en las góndolas una amplia variedad de yerbas elaboradas con esencias
naturales y sabores que van de los cítricos (pomelo, limón, naranja) a los
exóticos como frutos del bosque y tropicales.

Yerba mate orgánica

Para su elaboración se tiene en
cuenta el cuidado del medio ambiente. Desde la siembra hasta la cosecha, se
evita la utilización de agroquímicos.

Existen distintos organismos
nacionales e internacionales que certifican tanto el proceso de elaboración
como la utilización de materiales reciclables en envases y empaques. En la Argentina,
el Ministerio de Agroindustria otorga el sello “Orgánico Argentina” a los
productos que minimizen el uso de los recursos no renovables y no utilicen
fertilizantes y plaguicidas sintéticos, logrando así proteger el medio ambiente
y la salud humana.

Como vemos, se trata de gustos y
costumbres que de a poco se han ido arraigando en las tradiciones nacionales.
Si todavía no se anima, lo invitamos a poner el agua a punto y a cebar unos
buenos mates.

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