Orkut nació en enero de 2004, unos meses antes que Facebook. Era el fruto del 20% del tiempo de uno de los ingenieros de Google, Orkut Büyükkökten, y podría decirse que la primera incursión del gigante en el mundo bajo el concepto de red social. Diez años después, desde Mountain View anunciaron su cierre definitivo.
La red cerrará el 30 de septiembre de este mismo año. Como viene siendo habitual, Google dará tiempo a los usuarios para recuperar sus datos con Google Takeout. Las comunidades creadas se archivarán para que cualquiera pueda consultarlas de forma gratuita. Además, ahora no se podrán crear cuentas nuevas.
No se puede decir que Orkut haya fracasado. Es cierto que en muchos países es un completo desconocido, pero en otros ha sido un verdadero gigante. Brasil era el principal bastión de Orkut: para que se hagan una idea, hasta 2012 Orkut superaba en tráfico a Facebook en ese país. También lograron mucha fuerza en India, según consigna Genbeta.com.
¿Por qué Brasil y no el resto del mundo? Parece que la razón es una mezcla entre la casualidad y el efecto red. En el sitio Buzzfeed comentan que fue John Perry Barlow, cofundador de la Electronic Frontier Foundation y una de las primeras personas con acceso a Orkut, fue quien repartió 100 invitaciones entre sus amigos brasileños.
Independientemente de cuál fuese el germen, lo que está claro es que Orkut triunfó en Brasil. ¿Por qué se quedó ahí? La respuesta es la misma que a la anterior pregunta: casualidad y efecto red. Fue Facebook y no otra red la que ha acabado dominando el mundo de lo social en el resto del planeta. Era cuestión de tiempo que dominase también en Brasil.
No es un fenómeno aislado. Ocurre también con V Kontakte en Rusia, o con Tuenti en España. Las redes locales han ido desapareciendo poco a poco.
En 2007 empezaron a mostrar anuncios y se encontraron con problemas serios. Tenían en sus manos un producto difícil de monetizar, difícil de mantener y díficil de expandir a otros países para hacer frente a Facebook.
La solución ha sido al final ignorarla, hacer como que no estaba ahí y no luchar con Facebook. Google se rindió hace unos años con Orkut: su muerte estaba anunciada desde hace mucho tiempo, y sólo estaban esperando a que hubiese un número suficientemente pequeño de usuarios como para cerrarla sin montar un caos.
Quizás lo más paradójico de este asunto es que con Orkut, Google cierra el servicio social que mejor le ha funcionado, aunque sea en un número reducido de países. Su único delito, que en Mountain View no supieron entenderla.