Periodistas brasileños narraron su travesía en la gélida Antártica

“¡Mucho frío, mucho frío en la Antártica, pero muy maravilloso!”. Eso expresaban casi a coro los brasileños Diniz Júnior, Guga Volks y Thiago Piccoli Cunha, al regresar a Punta Arenas tras una travesía Antártica que duró poco más de 20 días.

Los extranjeros pertenecen a la expedición Bravo Zulu, abordaron el barco polar de la Armada brasileña Maximiano da Fonseca el 29 de octubre pasado.
Diniz Júnior es periodista; Guga Volks es fotógrafo y el camarógrafo de la expedición fue Thiago Piccoli Cunha.

Los profesionales son parte del reconocido proyecto Bravo Zulu, que  nació en 2012.

“Ese año es cuando fuimos seleccionados para participar en una misión en la Antártica. Lamentablemente, ese año la estación brasileña del Comandante Ferraz fue destruida por un incendio y la misión fue cancelada. Rehicimos el proyecto y fue aprobado por el sector de Comunicación de la Marina en Brasilia”, recuerdan los profesionales extranjeros.

La misión comenzó el 27 de octubre y terminó en Punta Arenas el pasado miércoles 20 de noviembre.

Vida marina
Esta expedición tiene un lado que apenas aparece en los informes antárticos: la vida de los marineros, que pasan meses a bordo de barcos antárticos; buzos saltando al agua helada para empujar los botes de los investigadores; la tripulación y su disposición única.

Además, militares y científicos superan las dificultades de la rutina, el frío y el aislamiento, y es todo este esfuerzo lo que garantiza la presencia brasileña en el continente haciendo la investigación. Este será el foco principal del libro y el video que se producirá.

– ¿Por qué tanto interés brasileño por el continente blanco?
“Por que es una alta atracción por un territorio donde la temperatura alcanza menos 89 grados (registrada en 1983 en la estación de investigación rusa de Vostok, Antártica oriental), y los vientos alcanzan los 300 kilómetros por hora”.

– Brasil está muy interesado.
“La pregunta es si se necesita una gran inversión en la Antártica para construir una base más moderna. Yo creo que sí. La Antártica es estratégica, no desde el punto de vista militar, sino desde las riquezas del continente”.

– ¿Qué riquezas pudieron constatar?
“Hay importantes reservas minerales. Las rutas transpolares son otro tema interesante. El continente es un punto de encuentro para los océanos Atlántico Sur, Índico y Pacífico. Es decir, hay posibilidades de crear rutas comerciales importantes, pero es necesario garantizar el tráfico de barcos”.

– ¿Qué otra experiencia es inolvidable?
“Estar en la Antártica hace que todo sea más fácil para garantizar la participación en este comercio. La Antártica es tan estratégica para Brasil como preservar el Amazonas o el Atlántico Sur. El continente es el principal regulador térmico de la tierra. La región controla las circulaciones atmosféricas y oceánicas, influyendo en el clima y las condiciones de vida en todo el planeta”.

Tratado firmado en 1959
Para los brasileños, el acuerdo internacional ha congelado la ambición de los países que querían conquistar el territorio y explorar el continente congelado con fines políticos y comerciales. Hoy, los terceros países tienen una base científica en la Antártica, donde cualquier pretensión militar está prohibida por el Tratado Antártico. 

Así, la Antártica pertenece a la humanidad. Argentina considera que una parte de la Antártica es parte de su territorio. Lo mismo es cierto de Chile. El rincón brasileño en la Antártica no es militar, pero es la Marina la que coordina todo el apoyo logístico.

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