Luego
de su chapuzón matinal y de volar por encima de las olas durante
bastante tiempo se decide a salir. Los últimos metros los hace por
debajo del agua hasta que sus patas tocan el fondo. Se alimentó de
peces, crustáceos y calamares por lo que solo le resta llegar hasta su
nido e intercambiar el lugar con la hembra que estuvo empollando desde
la mañana.
Durante
el trayecto de unos cientos de metros hasta el nido, este ejemplar de
tamaño medio, lápiz de labio de color naranja en sus pico y audífonos
blancos, característica visible bien típica de esta especie, decide
tomar una pierda en su pico y llevarla de regalo a su pareja que lo
espera ansiosamente.
La caminata no es difícil porque las playas en esta parte de la Isla New en el Archipiélago de Las
Malvinas, que, junto con las Georgias del Sur, es en donde se
encuentran las mayores colonias de los Pingüinos de Vincha, no presentan
ni obstáculos ni grandes pendientes.
Las
pequeñas piedras o trozos de barro que recibe la hembra también las
utiliza para la construcción del nido que contribuye a mantener el calor
de los huevos. Por lo general ponen dos pero solo pueden atender uno;
el otro pasa a ser alimento de las aves rapaces que deambulan por la
colonia y mantienen en estado de alerta a los pingüinos.
Si
bien las colonias no son grandes y están muy cerca unas de otras, son
bastante ruidosas. Los machos pelean constantemente por el espacio al
que también se suman otros visitantes como aves.
Son
amables con el ser humano y posan ante las cámaras de los fotógrafos
porque saben que en tierra no tienen predadores. Más allá de peleas
ocasionales entre pares, las colonias no presentan mayores
desequilibrios. No sucede lo mismo en el agua ya que siempre los están
acechando los Lobos Marinos, las Focas Leopardo y las Orcas.
El macho intercambia
su lugar con la hembra que se dirige al mar en busca de comida, para él
la hora del reposo comienza. Esta rutina la van a mantener durante 34
días hasta que nazcan los polluelos, luego el juvenil va a permanecer en
el nido siendo alimentado por sus padres durante 30 días, antes de
pasar a la guardería en donde todos los juveniles comienzan a actuar
entre sí. Recién cuando cambien sus plumas de abrigo por las
impermeables podrán ingresar al mar a los 80 días de haber nacido.
Colaboración especial – Alex Macipe