Hace una semana se inició la campaña para el Plebiscito Constitucional. En Pingüino Multimedia hace siete días comenzó el programa Plebiscito 2020 (hoy a las 22 horas) que busca informar con panelistas del Apruebo y del Rechazo, porque se torna especialmente complejo la poca claridad que hoy existe respecto de cuáles serían las características de la Constitución que los distintos actores pretenden que emerja como resultado de este proceso.
Así, si bien se han planteado ideas como, por ejemplo, la de dar rango constitucional a nuevos “derechos sociales”, no ha habido mayores precisiones respecto de si estos tendrían el carácter de aspiraciones a las que debieran tender las políticas públicas o si se pretende que sean imperativos, de modo tal que cualquier ciudadano pueda reclamar su cumplimiento ante un juez. Sectores de izquierda han hecho planteamientos como el de una nueva regulación de los derechos de agua, modificar los mecanismos de resguardo del derecho de propiedad o alterar el actual estatuto de autonomía del Banco Central. En general, sin embargo, se ha tratado de planteamientos insuficientes en su especificidad como para poder evaluar sus verdaderos alcances.
Hay que tener presente que estamos en un proceso cuyo buen desenlace demanda de una ciudadanía informada respecto de las materias que están en juego, el sentido de un texto constitucional y también, por cierto, las limitaciones de este. Puede ser atractivo intentar movilizar ciudadanos alentando expectativas y evitando en cambio definiciones muy precisas respecto de lo que se quiere hacer. Tal fórmula, sin embargo, no solo da cuenta de un escaso respeto hacia los electores, sino que puede derivar a la larga en un descrédito del sistema político aún mayor del que se pretende corregir por la vía del proceso constituyente.