“Punta Arenas ya no es la ciudad tranquila de hace unos cinco años”

Los hechos delictuales registrados recientemente y que incluyen incendio de vehículos particulares; apuñalamientos; robos y riñas por detalles mínimos y numerosos accidentes de tránsito cuyos responsables conducían, o pretendían hacerlo, en estado de ebriedad o bajo la influencia del alcohol, han ido creando una sensación de inseguridad en la comunidad de Punta Arenas.
Las autoridades han calificado esas situaciones como “hechos puntuales”, pero han indicado que les inquieta esa sensación de inseguridad que ha ido en aumento, pese a los esfuerzos desplegados por organizaciones civiles y también por personal y medios de Carabineros y de la Policía de Investigaciones.
La decisión de vecinos afectados por hechos delictuales, prácticamente, en las afueras de sus residencias, como en la Población Villa Catalina, de formar grupos de autoprotección vecinal y adquirir cámaras de vigilancia o contratar alguna empresa de seguridad, son señales, según expertos, de que pese a todos los esfuerzos, la delincuencia local empieza a acercarse a lo que, lamentablemente, se registra en otras ciudades chilenas, pero especialmente, en Santiago.
Diario El Pingüino consultó a diversas personas, de diferentes edades y ocupaciones acerca de esa sensación de inseguridad y estas son sus respuestas, refrendadas por sendas fotografías.
“No hay justicia”
Juan Astorga, trabajador, siente que “no hay justicia”, porque los delincuentes entran y salen de los tribunales hasta donde los llevó la policía, sin mayores problemas.
“Punta Arenas cambió muchísimo y para mal, porque hasta unos años, íbamos tranquilos a todas partes, pero ahora ya no: se anda con temor, no sólo por uno, sino que también, por la familia”.
Yasna y Carlos, que pidieron reserva de sus identidades, coincidieron con Juan y aunque dicen que aquí la situación no se ha puesto tan complicada como en Santiago, Punta Arenas empezó a cambiar negativamente desde hace una década, cuando todavía se podía dejar puestas las llaves de un vehículo y nada malo ocurría.
“Hubo que cambiar de horario de trabajo”
Daniel Moncada ha sido toda su vida chofer de colectivos y confirma las apreciaciones y sensaciones de Juan, Yasna y Carlos.
“La inseguridad ha aumentado y mucho, especialmente en el sector del Archipiélago de Chiloé, sector al que sólo vamos a dejar pasajeros después de las diez de la noche y seguimos de largo si hay dos o tres personas juntas en una esquina. Hay temor y no sólo ahí, porque donde yo vivo también se desplazan grupos de gente joven que, en estado de ebriedad, se ponen violentos, dan jugo y harto”.
Y confiesa que debió cambiar su horario de trabajo para no tener problemas en su integridad física, en su coche o en sus ingresos diarios que tanto le cuesta ganar.
Inseguridad para las niñas
Karla González, 17 años, estudiante, también reconoce que hay temor, que hay inseguridad y lo que para ellas es peor “hay hombres mayores que salen a buscar niñitas” y ella lo ha visto cuando, con sus amigos y amigas, siempre en grupo, se van de “carrete” a alguna disco o a algún pub.
“Pero una no está segura en todo el día, no me siento segura en todo el día porque siento que alguien puede hacerme algo en cualquier momento. Claro que hay inseguridad y no es sólo una sensación”, afirmó la joven.
Más que hace 5 años
José Gallardo, empleado, indicó que “hay más inseguridad que hace cinco años” y reitera que “Punta Arenas ya no es la misma de antes”.
Y destacó la actitud de los vecinos que están organizándose para protegerse unos a otros, agregando que es necesario conocerse mejor en los barrios, en los vecindarios para combatir la inseguridad.
Fernando Cárdenas estudia en el Centro de Educación Integral de Adultos, CEIA, porque quiere subir su nivel educacional y, como muchos jóvenes, lograr mejores oportunidades de trabajo.
“Uno ve lo que ocurre cuando salimos a una disco, a un pub, con nuestros amigos: la inseguridad aumentó y harto, porque hay más hombres que salen a cometer actos de vandalismo, a molestar a otras personas que nada les hacen y que quieren estar tranquilos, divirtiéndose con sus amigos. Y estos dan harto jugo y crean problemas”, dijo Fernando y agregó
“Pero si me vienen con cosas, me van a encontrar porque, aunque no ando armado, tengo mis manos para defenderme”.
Carlos Saldivia, comerciante, afirma que la inseguridad ha aumentado y se percibe así en la comunidad.
“Ya no hay la tranquilidad de antes, cuando los autos quedaban con las llaves puestas y los paquetes en el asiento trasero. Ahora, cuando salimos, cerramos ventanas, puertas, portones y, al volver, lo hacemos muy atentos a lo que pudiera pasar. Y le repito. Punta Arenas dejó de ser la ciudad tranquila que era antes y eso es lamentable”.

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