En
su primer día de juicio, Luciano González renunció a su derecho a
guardar silencio y decidió prestar declaración ante los jueces. El
sujeto es responsabilizado por la Fiscalía del volcamiento de un bote en el río Serrano que concluyó con tres adultos mayores fallecidos y otras
15 personas con lesiones graves.
El
acusado se inició como guía turístico en el río Serrano el 2002 y
después asumió como patrón de nave. Cuando en verano el río baja su
caudal, “puede ser que en algunas partes se modifique el terreno y que
haya muchos árboles, palos o hielo flotando”, relató.
La
Fiscalía presume que el bote chocó contra un banco de arena. “No puedo
decir exactamente que pasó. Fue tan rápido el impacto que caigo al agua
de inmediato”, dijo. El navío quedó a la deriva y chocó contra una
orilla pedregosa, lo que provocó las consecuencias fatales.
Consultado
por el fiscal Felipe Aguirre, el imputado reconoció no
tener una licencia que lo habilitase para ser patrón de nave.
También le interrogaron sobre su contrato laboral, donde figura como
“anfitrión” de la empresa de turismo. El persecutor le preguntó si en
este se precisan sus labores como patrón de nave. “No”, respondió.