Aunque
lleva casi 16 meses en prisión preventiva, la estadía en la cárcel del
sujeto de iniciales M.B.G. se alargará bastante. El Tribunal Oral en lo
Penal de Punta Arenas lo condenó a 10 años de cárcel por violar
reiteradamente a la hija de su expareja.
De
profesión carpintero, el hombre fue enjuiciado en diciembre y ayer se
comunicó la sentencia en su contra. En ella se dan por acreditados
hechos que ocurrieron en fechas indeterminadas de 2014 y 2015, desde que
la niña tenía ocho años.
Los
ataques ocurrieron en tres domicilios distintos de Punta Arenas. En
circunstancias que se quedaba a solas con la menor, el padrastro la
accedió carnalmente en forma reiterada y por el uso de la fuerza. Según
la sentencia, le advertía que si contaba lo sucedido le haría daño a
ella o a su madre.
Los
hechos se denunciaron el 2019 ante Carabineros, cuando la víctima ya
tenía 13 años. El Ministerio Público inició una investigación que
concluyó con la detención del acusado en agosto de 2020. Desde entonces
ha cumplido con prisión preventiva.
El
hombre se presentó al juicio arriesgando 20 años de cárcel. En su
desarrollo testificaron miembros del grupo familiar de la víctima,
psicólogas y funcionarios policiales. También se rindió la pericia de un
médico que constató las lesiones sufridas por la víctima por las
agresiones.
Los
jueces descartaron la agravante de abuso de confianza que invocó la
abogada de la menor, pero dieron por acreditados los ataques. Según la
sentencia, las pruebas “dan cuenta de una inequívoca participación
culpable del acusado. Se tendrá a éste como autor puro y simple de
violación impropia”.
Una vez que concluya su condena
en el Complejo Penitenciario de Punta Arenas, el carpintero tendrá que
informar su domicilio cada tres meses durante 10 años. Además, queda
inhabilitado para ejercer profesiones en ámbitos educacionales o que
involucren una relación directa con menores de edad.